Nike, que ayudó a convertir la fundación Livestrong de Lance Armstrong en una marca mundial y popularizó sus pulseras amarillas, terminó su vínculo con la organización, en otra secuela del escándalo de dopaje del exciclista.
La decisión del gigante deportivo pone fin a una relación de nueve años que ayudó a la fundación a recaudar más de 100 millones de dólares para generar conciencia sobre el cáncer, y convirtió sus pulseras amarillas en toda una moda. Sin embargo, la relación se afectó cuando surgió evidencia de que Armstrong y otros miembros de su equipo U.S. Postal Service participaron en un elaborado programa de dopaje para ganar el Tour de Francia.
Dirigentes de Livestrong se comprometieron con continuar ayudando a pacientes de cáncer.