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Ninguno más generoso, ninguno más desinteresado


Marcel Salamín Cárdenas no niega la conocida condición de Caballero de la Política que con justicia se le atribuye a Francisco Arias Paredes, Pancho Arias. El libro que sobre este ha dado a conocer recientemente, tiene en su portada el clavel simbólico que Arias estilaba llevar en la solapa de su saco.
Piensa, sin embargo, que tal definición lo reduce a una especie de acto protocolar o de inofensiva cualidad personal, cuando se trataba en realidad -sostiene- de un liberal demócrata que supo colocar por delante los intereses del país y señalar con firmeza las aberraciones políticas del período que le tocó vivir.
No se podría comprender a Francisco Arias Paredes, ni a su progenie -afirma el conocido politólogo- sin antes asomarse al mundo vertiginoso, conflictivo y estimulante en que él nació, creció y se hizo hombre y político.
Para Francisco Arias Paredes, -añade- el lugar y el tiempo en que nació, marcaron existencialmente su actitud frente a la vida, los contenidos de su pensamiento, y la proyección de su quehacer privado y público, así como la escala de sus valores, principios y compromisos frente a su familia, a sus semejantes y a su patria.
Titulada: Pancho Arias y su Época. Ensayo crítico para una biografía Patria, es un volumen de 435 páginas, sustentado en casi mil citas de un número plural de autores nacionales e internacionales y estructurado en dos partes, donde Salamín Cárdenas examina las raíces y el quehacer político de Pancho Arias.
En Pancho Arias y Época. Ensayo crítico para una biografía Patria, Salamín hace un recorrido que abarca desde los años finales del siglo XIX hasta mediados de la pasada centuria, sin que se le escape ninguna circunstancia de la historia política con verdadera incidencia en el desenvolvimiento de la vida nacional, señala el conocido abogado de la localidad, Eligio Salas.
Ex rector de la Universidad Nacional, Salas suscribe el prólogo de la obra y fue quien hizo la presentación de la misma durante la reciente Feria internacional de Libro que se realizó en el Centro de Convenciones ATLAPA.
No es un recuento cronológico de fechas y sucesos, sino un balance del desarrollo dialéctico de un momento históricamente determinado, que cuestiona y responde; es un estudio de la realidad del país a partir de las ejecutorias de Francisco Arias Paredes.
Es una respuesta a la recurrente interrogante sobre ¿cómo y quiénes construyeron este país? En ocasiones se señala de manera generalizada que fue el pueblo, una afirmación que si bien hace honor a ese esfuerzo común de miles de personas, incurre en el descuido de negar el papel que juegan los individuos en la historia. Peligrosa práctica si se considera que los hombres ilustres alimentan la moral de las naciones.
Un destacado político liberal, cuyo escenario histórico se sitúa en la primera mitad del siglo XX. Francisco Arias Paredes nació el 14 de diciembre de 1886, hijo de Ricardo Arias Feraud y María Natividad García de Paredes Arosemena, precisa en "La Saga de los Arias en Panamá", Omar Jaén Suárez y que es citado por Salamín Cárdenas en la obra que reseñamos.
Acucioso y conocedor de la incidencia del medio cultural en la formación del individuo, la obra de Salamín cita el contexto en el que nació Pancho Arias.
La situación en que vivió Francisco Arias Paredes sus años de infancia y pubertad no reportaría ningún cambio sustancial, salvo cuando fuese resultado de calamidades mayores, apunta el autor de Pancho Arias y su época. Ensayo crítico para una biografía de la Patria.
Eran los años de la unión de Panamá a Colombia, y en consecuencia de la repercusión de las continuas guerras civiles en ese país, del fracaso del canal francés y las gestiones norteamericanas por construir la vía. De los levantamientos anti-colombianos y las intervenciones estadounidenses apoyadas en la cláusula 35 del tratado Mallarino-Bidlack. De la guerra de los mil días y la separación de Panamá de Colombia.
Salamín Cárdenas describe ese espacio de tiempo así: En fin, a los Arias Paredes les tocaba vivir en una nación más sentida y pensada, que hecha; en una patria más sufrida y ultrajada, que reconocida y respetada. Una patria, más por venir, que presente. El autor cita, para mayor descripción, al historiador Alfredo Figueroa Navarro, quien dominio y sociedad afirma: Los escritos elaborados por los ideólogos, quienes propugnan por ese proyecto nacional, están cargados de una fe desmesurada en el liberalismo. Merced al laissez-faire, el istmo se convertiría en uno de los centros más prósperos del globo"
El liberalismo era, entonces, no solo la propuesta teórica, encarnaba el proyecto, la posibilidad y la perspectiva de bienestar que tanto anhelaban los panameños. Desde ese ángulo, la obra de Salamín Cárdenas deja en claro las raíces liberales de Pancho Arias. También su padre Ricardo Arias Feraud, era liberal.
Educado en Panamá y Pensilvania, forja su patrimonio económico a partir de la herencia de su padre, aun cuando las depresiones a las se enfrentaba el istmo no hacían de este un área verdaderamente próspera, según se puede ver en los intercambios de carta que Pancho Arias sostenía con sus hijos, y a las que Salamín también ha recurrido en la construcción del libro.
Una copiosa bibliografía citada por el autor y basada en informes del Partido Liberal Renovador y en las cartas que intercambia con su hijos, dan cuenta de una filosofía austera, un amor por el conocimiento y la educación en coincidencia con el valor que los liberales le daban a estos últimos como instrumentos de lucha.
En 1918 ganó su primer puesto político en la Asamblea, y durante su vida enfrentará con energía, el porrismo, el panameñismo y el chiarismo.
Tras recordar que la gran escuela política de Pancho Arias fue la Asamblea de diputados, Salamín Cárdenas incorpora a su obra, extractos del Panegírico de Don Pancho Arias preparado por el Doctor Ricardo J. Alfaro en ocasión del octavo aniversario del fallecimiento del ilustre liberal:
"Arias Paredes demostró siempre su convencimiento de que no se debe dar la preferencia a los hombres que pasan sobre los principios que son eternos; de que en la verdadera República no hay más aristocracia que la de las virtudes, ni más imperio que el de la ley, ni más soberanía que la de la opinión, ni más autoridad legítima que la que emana del voto libre y limpio"
Aun cuando jamás llegó al solio presidencial, corrió para el cargo. Tanto el autor como personalidades con las que ha conversado quien suscribe este artículo, revelan como en 1932 disputó la presidencia al entonces candidato, el Dr. Harmodio Arias, y aun cuando era muy crítica la situación, Pancho Arias tuvo la entereza de reconocer el triunfo el triunfo de Don Harmodio, considerando, según parece dos razones: la situación del país a la que ya hemos hecho referencia y que en efecto Harmodio Arias había obtenido los votos.
Pancho Arias fue embajador de Panamá en Alemania durante el gobierno que presidía Friederich Ebert. Lo designó para el cargo el entontes presidente panameño Rodolfo Chiari, revela la obra.
Para Salamín: "es un acto de responsabilidad intelectual esencial en esta exploración de la vida de Pancho Arias, que a su vez se apareja con un ensayo crítico para una biografía de la patria, comprender en todo lo que sea posible las relaciones entre esas fuerzas, analizar y evaluar la naturaleza y el alcance de los efectos de las unas sobre las otras y enjuiciar y valorar sus consecuencias.
Ello me obligó, al momento de la redacción, a desplazarme de las unas a las otras y de afuera hacia adentro y viceversa, algunas veces acercándome y otras alejándome de ese esfuerzos surrealista, unas veces entrando en la pluralidad para identificar los trazos claros de lo singular y otras, acercándome al individuo y posicionándome en su intimidad para identificar en ella lo que tiene valor universal.
Por ello, no mencionar a don Pancho Arias por tramos del recorrido de la historia que vivió con tanta intensidad y pasión, es simplemente otra forma de buscarlo… y de encontrarlo. La investigación de miles de páginas de su vida pública y privada, de lo que otros dijeron de él, de lo que acontecía y se debatía en la comarca panameña y sobre lo que se decía allende nuestras fronteras y que impactaba sobre nuestro pequeño país, entrega la certeza de que Francisco Arias Paredes aparece y reaparece una y otra vez en el patrimonio común, en sus ideas y controversias, marca la herencia republicana y el ideario liberal de los últimos 80 años, las más de las veces en primera persona…y otras sin necesidad de decir presente. Por la fuerza y la vitalidad inmensa de este ciudadano, mi tarea resultó cada vez más la de ayudar a la historia a partear su criatura, sin perder los trazos de su época y de su civilización.
¿Puede alguien negar la presencia y vigencia de Pancho Arias en los títulos sobre la economía, el trabajo y los derechos sociales y políticos de la Constitución panameña del 2005? ¿Puede negarse la hidalguía democrática de alguien que supo encajar como un gran caballero resultados electorales legítimamente cuestionables porque el valor de la gobernabilidad democrática era superior o porque su adversario aún así, merecía confianza por sus cualidades personales? (…) Puede alguien desconocer que el pluralismo y el respeto escrupuloso de las ideas recibió carta de ciudadanía en aquella temprana alianza entre liberales renovadores y socialistas para derrotar al fascismo y que, entre otros frutos, nos dejó la magnífica Constitución de 1946".
Al presentar la obra de Salamín sobre Pancho Arias, Eligio Salas aseveró que: "Con notable lucidez consigue Salamín, desde el comienzo, establecer los puntos de coincidencia que existieron entre liberales y conservadores istmeños que pudieron, por encima del encono y de la ferocidad con que se enfrentaron durante la guerra de los Mil Días, superar odios políticos y profundas diferencias ideológicas , para participar conjuntamente en la aventura de la independencia, gracias, ante todo, al interés compartido que les imponía una realidad económica representada por la existencia de la zona de tránsito, en torno a la cual giraba y se concentraba la inmensa mayoría de la población; elemento que atenuaba o hacía desaparecer las más graves divisiones de orden ideológico o partidario. Ambos bandos, conservadores y liberales, dentro de las fronteras istmeñas, al enfrentarse en su particular realidad, tendían a resolver o atenuar sus contradicciones en el desenvolvimiento cotidiano de las actividades económicas, plano en que eran mucho más importantes las cosas que los identificaban que las que pudieran ser causa de sus discordias.
El análisis por el que nos conduce Salamín nos pone en condiciones de apreciar las diferencias notables que tuvieron en Panamá, con respecto al resto de Colombia, las pugnas entre los conservadores y liberales de aquellos.
Rescatar a nuestros próceres es recatar el pasado mismo de nosotros, la obra de Salamín puede tenerse como un acto de justicia para con Don Pancho Arias. De él dijo el expresidente Harmodio Arias: Ninguno más generoso, ninguno más desinteresado, ninguno más leal en todas las circunstancias de la vida.


fecha edicion
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197360
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América