Como la mayoría de los ciudadanos del mundo, estamos en este ciclo en el que hacemos un inventario de los últimos doce meses para saber cuáles son los activos con que contamos y qué podemos esperar para ese salto de un dígito a otro que siempre ha sido nuestra percepción sobre lo que muchos llaman año nuevo.
El aceleramiento cotidiano y la necesidad de cumplir con el día a día, aunque presumamos de ser muy organizados, impide muchas veces que nos detengamos a examinar rigurosamente si lo que estamos haciendo nos conducirá a puerto seguro y garantizará que alcancemos el éxito.
Generalmente, estas introspecciones de fin de año nos hacen descubrir que, efectivamente, hubo resultados buenos y se acariciaron metas, pero también queda la sensación de que se pudo hacer más, se pudo ofrecer más y, por lo tanto, siempre está presente la posibilidad de llegar más allá de lo que a simple vista se ve.
Es ahí donde se plantean y renuevan los retos y se mira hacia adelante con optimismo. Porque de eso se trata, cada supuesto final no es más que un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para mejorar y para mejorarnos.
Hoy hacemos la última entrega de Día D correspondiente a 2012. Después de un arqueo de las publicaciones y un repaso a la lista de los que protagonizaron cada semana nuestras entrevistas, llegamos a la conclusión de que triunfó la pluralidad, ganaron los lectores y, felizmente, la credibilidad construida y ganada a través de los años se mantuvo intacta.
Ahora, nos preparamos para los nuevos retos que seguramente vendrán. Las tácticas que se emplearán puede que sean distintas, pero siempre vendrán con sus aderezados congénitos que son el servicio a la sociedad, el entretenimiento, la información, la educación y el amor a la patria.
2013 será nuestro año y suyo también. Así que sigamos acompañándonos en esta monumental, pero deliciosa tarea, de hacernos más grandes cada día.