Perfil de bolsillo
- Nombre: Prisicilla Delgado.
- Profesión: Promotora cultural.
- Cargo: Fue presidenta de la Cámara Panameña del Libro y es fundadora de la Feria Internacional del Libro de Panamá.
- Actividades: Presidenta de la Fundación Leer. Agente literaria de escritores. Asesora de la Dirección de Literatura y Publicaciones del Inac.
- Publicaciones: La balsa del insomne. (2012)
Priscilla Delgado sigue enamorada de la feria del libro. Al fin y al cabo, ella tuvo mucho que ver con el nacimiento de esta criatura y, como toda buena madre, no le gusta que le aporreen al hijo.
Y no es que la Feria Internacional del Libro de Panamá (FIL-Panamá) esté pasando por un mal momento ni nada que se le parezca, pero la expresidenta de la Cámara Panameña del Libro (CPL) advierte ciertas amenazas que prefiere señalar para que la feria mantenga un crecimiento sostenido.

Delgado no acepta que la FIL-Panamá se catalogue como un “evento comercial” y le inquieta que se haya gastado una suma importante de dinero para la adquisición de un oficina para la CPL en el área bancaria, mientras que se descuidan algunos de los programas culturales que sirvieron para construir el éxito de la feria, que este año cumple su novena edición.
La también presidenta de la Fundación Leer recuerda que la organización que desarrolla la feria del libro es sin fines de lucro, por lo que no le hace sentido que se defina como un evento comercial, ya que ninguna empresa patrocina a otra a sabiendas de que esta también tiene propósitos crematísticos.
Sobre estos y varios temas relacionados con los libros y la cultura, la ahora asesora del Departamento de Publicaciones del Instituto Nacional de Cultura aceptó hablar con Panamá América, y en esto fue en lo terminó ese encuentro.
¿Cómo se ve la FIL-Panamá ahora que está en las graderías?
Como un evento que es esperado por todos los panameños y residentes del país.
¿Le parece óptimo lo que ha visto en los últimos dos o tres años?
Óptimo es una palabra que quiere decir “muy bueno, que no puede ser mejor”. En este sentido tendría que decir que siempre hay cosas que mejorar, porque cada vez las expectativas son mayores de quienes esperan este gran evento.
¿Cuánto de lo que usted sembró se mantiene?
En su esencia la feria es la misma. Han cambiado algunas cosas que a juicio de los que la llevan a cabo ahora, debían ser diferentes.
¿Qué se ha cambiado que usted no hubiera tocado?
El encuentro de décimas al final de la feria. Es una lástima que el verso cantado haya perdido un espacio tan importante y que a la gente le gustaba tanto, en virtud de que no es fácil ver encuentros de décimas en un evento como este que, de algún modo, era un homenaje al país invitado.
¿Fue acertada la decisión de realizar la FIL- Panamá anualmente? Explique por qué si su respuesta fuera sí o no.
En parte sí porque los patrocinadores aseguran un presupuesto para este evento. Cuando la hacíamos cada 2 años era difícil rescatar ese patrocinio. Pero, por otro lado, la organización de la feria es muy fuerte para 5 días, haciéndola anualmente. Se requiere de una plataforma permanente que se dedique solo a eso.
¿Sigue siendo la FIL-Panamá un espacio para el fomento de la lectura y la cultura o se ha inclinado más hacia el comercio de los libros?
El proyecto se inició como un proyecto cultural, tanto así que se gestiona mediante un gremio sin fines de lucro. Ese es el sentido de una feria del libro. El espacio natural para la palabra en todas sus formas, en donde “además” se venden libros. Habría que considerar por dónde se está inclinando la balanza en estos últimos años y son los que visitan la feria la que lo determinan.
Hace un año, la presidenta de la Cámara Panameña del Libro dijo que había que ver la FIL-Panamá como un “evento comercial”.
¿Está usted de acuerdo con eso?
Para nada, no concibo la feria como un gran espacio para la venta de libros. No creo que ninguna empresa comercial aporte fondos para que otra empresa realice actividades lucrativas.
La feria se concibe en cuatro ejes que deben ser respetados cada uno. En primer lugar, el pabellón infantil, que debe ser un área donde los niños vean y se recrean con la lectura y la lúdica que esta otorga porque esa es la semilla de los nuevos lectores. Segundo, las jornadas para bibliotecarios y maestros, esto es vital porque son ejes fundamentales de la educación y la formación de lectores. Tercero, la presentación de libros y conferencias; y en cuarto lugar, la venta de libros. Este último escenario se da por la razón lógica de los eventos antes señalados, sin contar con la parte musical y artística que no deberían faltar en una feria.
Este año no hay país invitado y se optó por hacer la FIL con una temática.
¿Esto riñe de alguna manera con el espíritu inicial del evento?
No necesariamente si la feria se monta bien. Yo soy del parecer que en algún momento se acaban los países invitados porque no a todos les interesa. Esto se hace cuando hay una relación bilateral estrecha con el país invitado. Pero una feria bien montada con atracciones no necesariamente necesita de un país invitado. Hay muchos países que hacen ferias internacionales sin país invitado. Sin embargo, el tener un país con atractivos es un gancho y, además, permite conocer la cultura de ese país. Es como el caso de los países lejanos que han sido invitados en Panamá, como Chile, Uruguay, Perú, que poco se conocía en Panamá de su literatura y su arte.
Ha trascendido que repetirán algunos autores.
¿Cómo habla eso del progreso de la FIL-Panamá?
Es difícil traer autores de primera línea a una feria. Los grandes autores básicamente visitan las ferias grandes. La de Panamá es aún chica, aunque muy conocida regionalmente. Yo opino que se puede repetir un autor siempre y cuando tenga novedades que contar, como es el caso de Rosa Montero, que es una escritora de primera línea que nos visitó en 2005 y ahora repite. Pero es un lujo tener una escritora como ella en la FIL de Panamá.
Al parecer, ahora hay más apoyo que hace 10 años cuando se hizo la primera FIL-Panamá.
¿Qué hubiera hecho usted con las condiciones actuales?
Bajar los costos de las entradas, no cobrar por la presentación de libros a los autores nacionales (esto es inadmisible) e invertir más en traer editoriales de fuera para hacer novedosa la oferta. Hacer mesas de negocios para fomentar la edición de libros, como se hace en todas las ferias en donde se invierte en profesionales para que sean los espectadores que hablen de nuestra feria en sus países y así tener mayor diversificación en materia editorial para el siguiente año.
Extraoficialmente se filtró que existe la posibilidad de que se presente un concierto de reggae en la feria de este año.
¿Usted daría su voto a favor si le tocara hacerlo?
¡Qué! Bueno, esto sí es una novedad. No sé si es buena o mala, en tanto que el género no indica la calidad. Pero falta por demostrar que el reggae induce a la lectura.
Actualmente, ¿están todos los que son o son todos lo que están en la organización de la FIL-Panamá?
Veo que los miembros de la Cámara del Libro siguen sin aparecer mucho y la responsabilidad de que esta feria quede bien es de todos los miembros, no solo del o la presidenta de la Cámara del Libro.
¿Cómo ve el panorama futuro de la FIL-Panamá?
Es un proyecto que se sostiene porque la gente lo espera y ya tiene una inercia natural, pero que debe verse no en la cantidad de personas que asistan, sino en la calidad de sus presentaciones y variedad de libros y un nutrido programa cultural que la gente aplauda. De no enriquecer la parte cultural, la feria pierde esplendor y se convierte en una gran librería. Hay que trabajar muy duro en esta parte.
¿Es una buena decisión que la CPL haya invertido en la adquisición de un espacio para operar?
Pudiera estar de acuerdo en que tengan un espacio propio, pero debo agregar que esta pequeña organización recibe donaciones que se espera sean trasladadas a proyectos culturales que han desaparecido, como el premio Pluma de Oro, la capacitación a libreros, las becas a escritores, entre muchas otras, que ya no se efectúan. Al invertir en un espacio caro, como lo es el área bancaria, se distorsiona el sentido de lo que es una organización destinada a la cultura.
A nivel personal, ¿qué está haciendo por la cultura y la lectura ahora que está en las graderías de la feria?
Soy agente literaria de escritores para subir en plataformas on-line. Presidenta de la Fundación Leer, que lleva a cabo bibliotecas en sitios vulnerables como las cárceles. Y actualmente me desempeño como asesora de la Dirección de Literatura y Publicaciones del Inac.
Si percibiera algún peligro para que la FIL siguiera creciendo, ¿volvería a participar de manera directa en su gestión?
No, ya mi tiempo terminó en este evento, por lo menos en la Cámara del Libro. Organizaría eventos similares en otras instancias, como festivales de la palabra, encuentros de escritores, actividades que llevaran efectivamente a las personas a la lectura. Lo que yo inicié lo hice con mucho amor y no me arrepiento de nada, pero es una etapa que quedó atrás.