En medio de un esperado y caluroso recibimiento por sus familiares, ayer arribó a suelo patrio el equipo juvenil de béisbol de Panamá que consiguió un cupo para el Mundial de Canadá, tras arribar en la tercera posición en el Panamericano de Cuba. Luis Muñoz, director de la novena panameña, destacó que se logró el objetivo de clasificar y que se cumplió con el pueblo.
"Mis primeras palabras son de satisfacción; decirle a la fanaticada que no le fallamos, siempre le dijimos que confiaran en el equipo y estamos celebrando el esfuerzo de estos meses", afirmó el técnico panameño. ¡Panamá, Panamá, Panamá...,! fue el grito generalizado, acompañado de aplausos por parte de los presentes cuando los jugadores aparecieron en la salida de pasajeros. Eisten Gutiérrez, jardinero central del equipo y campeón en bases robadas, afirmó que tenían la confianza para clasificar al mundial. "El año pasado estaba en el equipo y no pudimos cumplir; este año todos decían que estábamos débiles, pero luchamos y clasificamos".
Daniel Pérez, el primer lanzador en la rotación de la novena, dijo que nunca estuvo frustrado, sólo que simplemente las cosas no salieron como él quería, pero gracias a Dios pude salir adelante en el último partido. Pérez, quien efectuó un efectivo relevo para sofocar una rebelión de Venezuela en el partido por el tercer lugar y la clasificación al mundial, dijo que con la curva y los envíos en las esquinas del plato pudo dominar a los venezolanos.
APARECIERON LOS DE SIEMPRE
Momentos de angustia y falta de coordinación con la prensa, además de la larga espera de los familiares que tenían más de 15 días de no ver a los jugadores, se presentaron ayer porque aparecieron los de siempre. ¿Quiénes son los de siempre? Los funcionarios gubernamentales que no se acuerdan si los jugadores tienen agua para practicar y ahora aparecieron para la clásica foto. Representantes del Gobierno se aparecieron por el terminal aéreo para atrasar el encuentro de los jugadores con sus padres.
Es más, no se le permitió a los medios de comunicación entrar a esa reunión. Quizás fue para evitar que le preguntaran por los 70 mil dólares que prometió el Gobierno para el béisbol de las Pequeñas Ligas.