No puedo creerme que aún no hayan cerrado calles. Ni se hayan pintado la cara. Ni se hayan hecho camisetas y se estén manifestando delante del MEDUCA, de la Corte Suprema, del MIDES, yo qué sé, en todos y cada uno de los sitios que se nos ocurran. Y miren que yo no soy de manifestarme, pero por esto lo haría. Estoy casi a punto de ir a piquetear la sucursal de SUSAETA en Panamá. ¡¿Me están ustedes tomando el pelo?! ¿¡Estamos todos locos, o qué?!
Vamos a ver, paso a paso. Libro de ‘Familia y desarrollo comunitario’ sexto grado. Editorial SUSAETA. Edición aprobada por el MEDUCA. Y cito (sic):
“Ejemplos de roles sexuales
Los hombres son grandes empresarios, las mujeres no, pero son buenas secretarias.
Los hombres son fuertes y las mujeres débiles
El hombre no debe llorar, las mujeres son lloronas.
Las mujeres deben criar y educar a sus hijos y los hombres a trabajar para mantenerlos.
Los hombres son buenos conductores de vehículos y las mujeres no.
El hombre es de la calle y la mujer de la casa”
Después de haberme quedado patidifusa y ojiplática, tragué en seco y les enseñé esto a mis hijos. Los dos varones, los dos en edad escolar. Los dos se partieron el pecho de la risa.
Y han estado todo el fin de semana tomándome el pelo violentamente con las benditas frasecitas. Por suerte algo hemos debido de hacer bien, tanto su padre como yo, para que sean capaces, a su edad, de ver estas gilipolleces como lo que son: muestra de la estulticia absoluta de los que las escribieron.
No quiero ni siquiera hacer referencia a ellas. Ni molestarme en echar por tierra semejantes boutades. No quiero perder mi paciencia en escribir lo que opino de aquel que sea, a estas alturas de siglo, capaz de escribir que ‘el hombre no debe llorar’, en contraposición a ‘las mujeres (en general, ojo) son lloronas’. Lloronas. Alucinante.
No quiero hacer referencia lo de que las mujeres somos débiles, pero me encantaría ver al tiparraco que escribió esto (me niego a creer que sea una mujer) con los dolores de parto, empujando algo del tamaño de una sandía pequeña por un agujero del tamaño de su culo. Para que luego tenga los cojones de venir a decir que somos débiles. ¡Débil es su cerebro!
Y luego, investigo y veo que en la cuenta de Twitter de la editorial solventan el caso diciendo que es que les faltó poner la palabra ‘equivocados’ detrás de ‘roles sexuales’. Y se quedan tan campantes. Yo a estas alturas ya no sé si reírme o llorar.
Escucho a las mujeres despotricar para que las traten con igualdad, y luego exigen que las traten como a unas damas. Quieren igualdad para sus hijas y luego ponen el grito en el cielo si un niño las empuja porque a las mujeres no se las toca ni con el pétalo de una rosa. Se llenan la boca el día de las Madres diciendo lo guays que somos todas, pero se aguantan que a sus hijas y sus hijos les hagan creer estos roles (¿equivocados?).
Lo peor del caso es que veo mucho revuelo en las redes sociales, pero ninguna acción real contra esto. Y mientras tanto los alumnos, en muchas escuelas no se habrán enterado de que son roles ‘equivocados’ y se aprenderán la lección y tendremos una generación más de tarados machistas y buenas secretarias.
P.S. Por cierto, conste que traté de no hacer referencia a ello pero eso de que las mujeres no manejan bien… ¡¿en serio?!