La sombra de la huelga en el béisbol profesional de las Grandes Ligas desapareció ayer cuando los dueños de los equipos de las Grandes Ligas y el sindicato de jugadores llegaron a un acuerdo para firmar el nuevo convenio colectivo que estará vigente hasta el año 2006.
El acuerdo se alcanzó después de maratonianas sesiones de trabajo en la que estuvieron presentes los máximos dirigentes del deporte o nacional, incluido el comisionado del béisbol, Bud Selig, y el jefe ejecutivo del sindicato, Donald Fehr.
Los equipos y jugadores ya estaban listos para dejar de jugar a partir de las 15:20 hora del este cuando tenía que comenzar el partido entre los Cachorros de Chicago y los Cardenales de San Luis, en el Wrigley Field.
La clave para alcanzar el acuerdo, que evitó lo que hubiese sido la novena huelga en el béisbol profesional desde 1972 y la primera desde 1994, estuvo en la aceptación por parte de los dueños que no van a eliminar a los equipos que tengan graves problemas económicos.
Los negociadores de ambas partes, que en los dos últimos días estuvieron acompañados por el comisionado del béisbol profesional, Bud Selig, llegaron a un acuerdo en un clima de máxima tensión y presión por parte de los aficionados a lo que se considera el deporte pasatiempo nacional, que amenazaron con no volver a los campos si se realizaba un nuevo paro laboral.
El nuevo convenio se alcanzó con el intercambio de propuestas que ambas partes hicieron la pasada madrugada después de 36 horas de reuniones ininterrumpidas y lo último que se aprobó fue la fecha en la que concluirá el acuerdo.
Los dueños deseaban que fuese el 31 de octubre y los jugadores el 31 de diciembre, que es cuando han terminado otros convenios anteriores. Cada parte cree que la fecha les da ventaja en la negociación para el próximo convenio y de ahí que la considerasen un aspecto a discutir.
El nuevo convenio colectivo le da a los dueños un incremento masivo en la repartición de beneficios entre los equipos con mas poder económico y los de menor, mientras que los jugadores mantuvieron más el control en el incremento de salarios, con la limitación del impuesto de lujo sobre los costos de las plantillas.
El incremento en la repartición de beneficios se incrementará de 169 millones de dólares del año pasado a un promedio de 250 millones durante el tiempo que dure el nuevo convenio colectivo, con una cantidad que estará entre el 60 y 80 por ciento en los dos primeros años de su cumplimiento.
Los jugadores consiguieron que el impuesto de lujo se establezca a partir de los 117 millones de dólares para el primer año y en función de como se determine el mercado de la fuerza laboral, que podría ser de 120 millones de dólares para el segundo año y con un 20 por ciento de incremento para las próximas temporadas hasta el 2006.