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No hay mal que por bien no venga


El brote de encefalitis equina, los altos índices de influenza y los peligros sanitarios que se ciernen sobre la población panameña propiciaron que las autoridades de Salud, del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, entre otras, se acercaran al área de establos del hipódromo.

Los pormenores sobre lo que se encontró allí ya son conocidos y la amenaza de un cierre temporal fue una realidad que puso a temblar a medio mundo a principios de esta semana.

Aunque no se trata de culpar a nadie, en honor a la verdad, la mayoría de las condiciones insanas que se apreciaron en el área de establos son responsabilidad -desde el punto de vista práctico -de los entrenadores, mozos de corral y, por supuesto, de los dueños de caballos que son los patrones de aquellos.

 

Ante la amenaza de cierre y las condiciones patéticas del área, se inició una acción para limpiar, fumigar y sanear los establos y sus alrededores para cumplir con las exigencias de las autoridades.

Todo parece indicar que no habrá problemas para pasar positivamente una nueva evaluación para impedir el cierre del hipódromo y la consecuente pérdida para la economía de quienes dependen de la actividad.

Dicen que no hay mal que por bien no venga. Ojalá que las acciones de limpiar, cuidar y fumigar sean permanentes y pasen a ser parte de la conducta habitual de todos.

 

En última instancia no se trata de que si cierren el hipódromo o no, sino de la vida y salud de ustedes, y eso no tiene precio.


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574020
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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