Garret Anderson y Troy Glasus batearon jonrones consecutivos en el octavo episodio, y los Serafines de Anaheim tomaron una página del libro de los Yanquis, viniendo de abajo para vencer ayer 8-6 a Nueva York, y empatar a un triunfo por bando la serie divisional entre ambos.
Una noche después de no haber traído a Troy Percival en el octavo y ver cómo su bullpen dejaba escapar la ventaja, el manager Mike Scioscia llamó a su taponero cuando Anaheim trataba de proteger una ventaja de 7-5 en la octava entrada.
Percival salió del aprieto ponchando a Derek Jeter con una bola ligeramente afuera y la casa llena, para el tercer out.
Scott Spiezio entonces bateó un doblete impulsor ante Jeff Weaver, su tercer hit y su tercera impulsada del partido.
Los Yanquis trataron otra recuperación en el noveno, con Jorge Posada bateando un sencillo impulsor con un out y dos en bases. Pero Percival ponchó a Nick Johnson y retiró a Raúl Mondesí en un globito al cuadro, para sellar el triunfo de Anaheim
Anderson y Spiezio fueron los más destacados por Anaheim al sonar cada uno de 5-3; el primero con tres anotadas y una empujada y el segundo con una anotada y tres remolcadas.
Derek Jeter de 5-3 y Alfonso Soriano de 4-1, dos empujadas, un cuadrangular, fueron los mejores por los Yanquis.