Hay veces que el hipódromo se parece más a un circo que otra cosa.
Un dueño se levantó el domingo más sensible que nunca y decidió que los jinetes que montarían a sus caballos competirían sin huasca (fuete).
Justificó su iniciativa diciendo al Cuerpo de Comisarios, según supimos, que el reglamento no lo obligaba a ello.
El Cuerpo de Comisarios, integrado por dos ex jinetes de larga y fecunda trayectoria, no supo responder técnicamente y muchos menos reglamentariamente, y permitieron que se materializara este exabrupto.
A final de la tarde, los equinos compitieron sin el apoyo de la huasca. Un par de jinetes reportó: “No tuvieron mejor presentación por falta de huasca”.
Y todo porque los comisarios no supieron explicar que el artículo 155 del reglamento señala cuál es el “equipo mínimo” que debe portar cada jinete.
Tampoco supieron decir que el 255 estipula que los jinetes están obligados a exigir el máximo de sus cabalgaduras “aún en el caso de la caída de la huasca..”, lo que implica que la huasca es esencial para su desempeño.
Incluso, en el pasado se multaron a jinetes por perder la fusta durante la carrera.
Un hípico, evidentemente exacerbado, se nos acercó y espetó la siguiente idea: “Si este señor no quiere que sus animales compitan con las reglas y tradiciones de la hípica, entonces que se los lleve a una feria”.
Y como diría Julio Miller... ¡Me quedo con esa reflexión!