A la selección de Panamá no le queda otra que hacer que Trinidad y Tobago pague los platos rotos que dejó esta séptima jornada de la hexagonal de Concacaf.
Así lo entiende Hernán "Bolillo" Gómez, técnico colombiano al servicio de Panamá luego de la derrota ante México (1-0) que dejó a la Roja fuera de zona de clasificación.
"Bolillo" justificó su decisión de poner a un lateral en el extremo y no a un especialista diciendo que era para mantener fresco al equipo que jugará el martes, además, introdujo un enganche cuando en Panamá ha sido reacio a jugar con un 10.
Es obvio que en México el "Bolillo" armó un equipo pensando más en Trinidad y Tobago que en el propio Tri, reconociendo que es ante los caribeños en el que se apuesta a todo o nada por un lugar en Rusia.
Ahora el técnico se inmola y ofrece su cabeza a sus detractores y para convencer al aficionado panameño a que lo acompañen este martes al Rommel Fernández, ya sea, según dijo, para verlo ganar, como si él fuera el protagonista, o ver como él presenta su renuncia si pierde, pero en todo caso condicionando la presencia del fanático a la motivación que estos dan a los jugadores.
"Es verdad (lo de renunciar), hay que ganarle a alguien", dijo a los medios que cubren a la selección en México.
"Uno cuando es técnico de fútbol o presidente de un país tiene 50 amigos y 50 enemigos, en ese estadio espero que estén mis amigos para verme ganar o mis enemigos para que me pidan la renuncia, pero necesito el estadio lleno porque eso motiva a los muchachos", aseguró.
"Soy una persona que veo las situaciones, si no ganamos el martes, cuándo vamos a ganar", se pregunto el técnico.