La cirugía que todo Panamá esperaba ver en la tarde de ayer fue suspendida cuando el cirujano ensució sus guantes con una sustancia prohibida.
Se trata del peleador panameño Guillermo “El Felino” Jones, quien prometió una carnicería en Rusia, pero al final del cuento, en la realidad, su futuro no está definido, por otro control positivo en furosemida.
Por el momento, esta sustancia prohibida por los reglamentos de la Agencia Mundial Antidopaje (Wada por sus siglas en inglés), puede acarrear una suspensión de varios años, dejando una carrera boxística y una reputación del pugilismo panameño manchado por este flagelo que ataca el deporte.
Sobre la suspensión de su combate de ayer contra el campeón crucero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el ruso Denis Lebedev, “El Felino” se defendió expresando que lo del dopaje fue un invento de los rusos para no salir al tinglado y pelear.
Por su parte, el equipo del panameño se apegó a que estas anomalías (resultado del dopaje) se dieron, ya que no había ningún representante de la AMB durante la toma de muestras.
En tanto, Gilberto Jesús Mendoza, vicepresidente de la AMB, se pronunció y dijo: “nosotros avalamos el examen sin el representante, previo, porque conocemos el laboratorio, porque se rigen bajo los protocolos de la Wada y la presencia de la AMB no cambiaría el resultado”.
Las pruebas de control de dopaje para la pelea fueron llevadas al Swiss Laboratory for Doping Analyses (LAD), localizado en territorio suizo.
De salir positiva la muestra B y si la AMB se apega a los lineamientos de la Wada, Jones sería suspendido de por vida, debido a que esta sería la segunda ocasión que arrojara positivo.