Creo que fui uno de los pocos que salió a celebrar en las calles de la ciudad capital (quizá por el precio elevado de la gasolina) la clasificación de Panamá al Mundial de la categoría Sub-20 que se realizará en Colombia, luego de la victoria de la Rojita 2 goles a 0 ante Honduras, el pasado miércoles.
Fue un partido bonito, histórico y que dejó en alto el nombre de Panamá.
Sin embargo, ese sabor dulce de la victoria del miércoles se transformó ayer en amargo. Era el sabor de la derrota, de la humillación, de la goleada... Y es que lo de ayer fue bochornoso.
Fue extremadamente doloroso ver, a través de las pantallas de RPC Canal 4 y TV MAX (45 minutos en cada uno), la forma en que los mexicanos se burlaron de nosotros. Y es que la persona que no quiera aceptar esta realidad debe ser que no observó el partido, porque al final la goleada fue de 4-1.
Hoy celebramos que estamos en el Mundial, pero está claro que de aquí hasta que se inicie esta fiesta en tierras colombianas (mes de julio), debemos trabajar muchísimo para no hacer un papelón como el de ayer.