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¡No me toques!

El de ayer es el principio de una sucesión de tres encuentros en un intervalo de seis días entre ambos rivales que anticipaban, cuanto menos intensidad en una semana que puede ser memorable.


Ayudado por la fortuna o por el hechizo que le ampara en Europa, el Liverpool logró ayer en el Emirates ante el Arsenal empate 1-1 que confiere ventaja a la plantilla de Rafa Benítez pese al dominio abrumador de su anfitrión y que deja en el aire la resolución de los cuartos de final de la "Champions" a la espera de lo que ocurra en Anfield.

El hada madrina que ampara al Liverpool en este torneo arropó a los "Reds" para contener la organización y la disciplina de la compacta formación del "Profesor" Wenger, cuya obsesión continúa siendo el torneo europeo.

El templado Arsene Wenger había rogado a sus pupilos que más que nunca desplegaran un esquema que combinara la organización, la cautela, la solidez en la zaga y que estuvieran siempre listos para atacar. Emplearon un fútbol notable, pero su determinación y empuje no evitaron un gol de su rival, un arma letal que les hará sudar en la próxima eliminatoria.

 

Fue, quizá, un resultado injusto a una contienda en la que el Arsenal fue el onceno dominador.

El estadio londinense presenció un comienzo contenido, igualado, con la acción concentrada en el centro del campo y en el que apenas hubo riesgos.

No hizo falta mucho para que ambos rivales se sacudieran la cautela inicial. Se notó la presencia del catalán Cesc Fábregas en el centro del campo, controlando y distribuyendo la pelota. Liderando a los "Gunners".

 

Más desentumecidos, y con las miras puestas en desequilibrar el marcador, el holandés Robin Van Persie dispuso de una ocasión excelente para el Arsenal, el equipo que más retuvo en el primer tiempo la pelota, tras rescatar dentro del área grande un balón largo de Flamini.

Fue, quizá, un aviso para la escuadra del madrileño Benítez, que se quedaba rezagada cuando el togolés Adebayor remataba de cabeza a un lanzamiento de esquina de Van Persie y daba así ventaja a la formación anfitriona.

El gol del Arsenal desató la acción. Fue cuestión de cinco minutos que el Liverpool reaccionara. Fue el holandés Dirk Kuyt, ayudado por un medido centro del prodigioso Stevie Gerrard y una vez más, la espina vertebral del Arsenal, el que remató una jugada del centrocampista inglés para nivelar y, de paso, lograr un valioso tanto en estadio ajeno.

 

Fue una inyección de moral para los "Reds" que amagaron con un tiro a meta del holandés Ryan Babel que agarró Manuel Almunia.

El paso por vestuarios no alteró los planteamientos tácticos de ambos "míster". Se notó un cierto nerviosismo en los primeros compases de este segundo tiempo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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