La serbia Ana Ivanovic, decimotercera del ranking de la WTA, afirmó ayer que jamás pisa las líneas de las canchas de tenis como una manera de atraer la buena suerte, y que su próximo desafío es volver a ser una de las diez mejores del mundo.
Nunca me paro encima de las líneas, es mi única superstición, declaró la jugadora que llegó a se la número uno del mundo a mediados del 2008 en una conferencia de prensa realizada en Ciudad de México previa a su participación en el Abierto de Monterrey que comienza la próxima semana.