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‘No podemos salir alegremente a opinar’

‘Lo que queremos es que el concepto ambiental se pueda llevar desde su perspectiva, pero correctamente. O sea que no haya distorsión en el tema; que se diga lo que es. Estamos tratando de eliminar percepciones y llegar hasta el fondo’.


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Hay distorsiones en el tema ambiental

  • ‘he escuchado gente que dice que Colón está bajo el mar y eso es falso, pero la gente lo cree. Entonces, esa una distorsión ambiental. Hay gente que te dice que si llueve es producto del cambio climático, esa es otra distorsión, porque siempre ha llovido’.
  • Silvano Vergara

Silvano Vergara Vásquez nació en Darién, se graduó de ingeniero químico en Rusia; llegó como voluntario al antiguo Inrenare en 1989 y hoy, 23 calendarios más tarde, es el flamante Administrador de la Autoridad Nacional del Ambiente, de cuya existencia jurídica también fue partícipe.

Vergara habla el mismo lenguaje que los ambientalistas y se mueve en el área legal y administrativa del tema ambiental como el que más, lo cual le permite gozar de un amplio espectro de comprensión del asunto

Así, reclama que los ciudadanos entiendan y asuman su responsabilidad con la conservación, que no es tema que atañe solo a la Anam y reconoce a los grupos ambientalistas como aliados, aunque el carácter meramente proteccionista, y en algunos casos extremadamente proteccionista de estos, parece ir en contravía con la Anam.

Vergara opina que hay distorsiones sobre el tema del ambiente y los recursos naturales del país, pero aun así defiende a la Anam como el organismo mejor calificado, técnicamente, en el país para tratar cuestiones ambientales

¿De qué manera el cambio de dirección a autoridad del ambiente ha incidido en las operaciones de la institución?

Yo creo que a lo largo de estos más de 20 años ha habido una evolución de la sociedad panameña. Por ejemplo, el Inrenare era solamente para recursos naturales renovables, entonces siempre se ha visto como una responsabilidad institucional. El gran problema que tenemos es que los temas ambientales no se socializan, siempre se enfocan a que son institucionales y es una responsabilidad de la institución, pero el ciudadano no entiende ni asume que es parte de esa responsabilidad. Van a la playa, está limpia y después se van y la dejan sucia y le echan la culpa a las autoridades. Es un problema de conducta, que la gente tiene que comprender que el ambiente no es solamente ver un pájaro o un árbol, sino que es todo un conjunto de acciones en las cuales estamos inmersos.

¿Le parece que la sociedad no es justa con la Anam?

Yo diría, primero, que la sociedad no tiene una concepción clara en términos generales de qué es el ambiente realmente y, segundo, la Anam tiene una administración de temas en los cuales no puede comunicarse directamente con el afectado, sino que es el interlocutor que puede ser cualquiera y su opinión es diversa. Nos toca manejar diversas opiniones sobre el ambiente, lo que hace muy compleja la administración.

¿Algún plan suyo para reducir esa brecha entre la institución y los interlocutores?

Una de las metas que nos hemos propuesto es acercarnos a la comunidad en este plan de educación formal, de acercarnos a sus realidades, acercarnos a los medios, con las organizaciones. Es decir, integrarnos a todos los elementos de la sociedad que, de una u otra forma, puedan llevar el mensaje del concepto ambiental. Lo que queremos es que el concepto ambiental se pueda llevar desde su perspectiva, pero correctamente. O sea, que no haya distorsión en el tema; que se diga lo que es. Estamos tratando de eliminar percepciones y llegar hasta el fondo de la realidad.

¿A qué se refiere cuando habla de distorsiones?

Lo que ocurre es que tú ves algo y desde tu perspectiva, tú lo generalizas. Y de repente, eso que tú estás viendo o crees que está pasando realmente no es así.

Explíquese más.

Por ejemplo, yo he escuchado gente que dice que Colón está bajo el mar y eso es falso, pero la gente lo cree. Entonces, esa es una distorsión ambiental. Hay gente que te dice que si llueve, es producto del cambio climático, esa es otra distorsión, porque siempre ha llovido. Entonces, tratar de llevar el entendimiento real de cómo funciona la naturaleza para que la gente entienda. Un ejemplo clásico: La gente te dice, queremos que arreglen las calles, pero para eso se necesita arena, pero no quieren que saques arena, entonces cómo la vas a arreglar. Es tratar de enfocar las cosas como son, buscando la sostenibilidad, pero entendiendo que el hombre debe, para poder subsistir, aprovechar los recursos de la naturaleza.

Según su experiencia, ¿hay mucha diferencia entre los planteamientos de los grupos ambientalistas y la Anam?

Nosotros consideramos que los grupos ambientalistas son aliados estratégicos de la Anam. Ellos realizan una labor de concientización que en muchos casos nosotros no podemos alcanzar. Ahora bien, el enfoque de los grupos ambientalistas es meramente proteccionista, extremadamente proteccionista en algunos casos, y nosotros tenemos que manejarlo desde el punto de vista administrativo porque tenemos que enfocarlo dentro de la ley, dentro del aspecto del desarrollo. En el caso de la Anam, tiene que proteger, conservar y procurar el desarrollo sostenible. ¿Eso qué significa? Que no hay un desarrollo que no tenga que intervenir en el ambiente, entonces cualquier desarrollo que vaya a haber, por muy sostenible que sea, tiene un impacto sobre el ambiente. Desde ese punto de vista hay una diferencia del enfoque; nosotros tenemos que atender, por ley, esa perspectiva que no tienen que atender los grupos conservacionistas, ellos sencillamente no tienen esa responsabilidad.

¿Qué tendría que decir ante las críticas de algunos sectores que acusan a la Anam de estar con los brazos cruzados?

Hay que diferenciar. Nosotros trabajamos con grupos ambientalistas y tenemos muy buena relación con algunos de ellos. Puedo mencionar, por ejemplo, a la fundación Mar Viva con la que trabajamos desde hace muchos años y esta contribuye, no solamente en aportarnos soluciones a problemas, sino que también contribuye a la protección de áreas, presentando proyectos y programas y económicamente también contribuyen cuidando áreas protegidas. También trabajamos con Fundación Natura que, prácticamente, administra los fondos de los proyectos que la Anam ejecuta; trabajamos con Fundación Audubon, tenemos proyectos con Ancon; o sea, sí tenemos un expectro de colaboración con organizaciones conservacionistas, pero eso significa que ellas tienen que hacer o enmarcarse dentro de la perspectiva de Anam o nosotros dentro de la de ellos. Tenemos que respetar los espacios. Nosotros somos una entidad de gobierno, ellos son no gubernamentales.

¿Qué se puede esperar de usted mientras esté en el cargo?

Nuestro objetivo es que lo que vamos hacer lo haremos con la seguridad de que lo vamos a hacer bien, de que estamos cumpliendo la ley y con la seguridad de que lo que estamos llevando adelante tiene por objetivo una administración responsable de los recursos naturales.

¿Cómo piensa hacer eso?

Ahora mismo estamos procurando lograr que las áreas protegidas sean reconocidas por los habitantes. Porque tenemos una realidad, el 38% del país está bajo área protegida y mucha gente ni sabe que vive en ellas ni cuáles son las funciones de esas áreas. Muchos no tienen idea de qué pueden hacer y qué no, en esas áreas protegidas. Entonces, al final tenemos un área protegida en papel y lo que buscamos es que sean áreas protegidas de hecho y una de las maneras de hacerlo es que la gente que está en esos alrededores se involucre. También estamos actualizando los planes de manejo. El primero que actualizamos es el plan de manejo del Parque Nacional del Portobelo donde recuperamos 887 hectáreas, sin modificar los límites. Hemos estado trabajando con grupos de campesinos; tenemos 350 grupos que se crearon en 2012 y se invirtieron más de 2 millones de dólares.

¿Cuáles son las áreas de mayor riesgo en la república?

En todas partes del mundo, las áreas metropolitanas son siempre más conflictivas. En el caso de Panamá, no es la excepción; tenemos una ciudad con un crecimiento bastante intenso, y el crecimiento de la ciudad siempre empuja hacia las áreas más naturales y esa es una realidad con la cual tenemos que lidiar.

En lo profesional, ¿está usted más inclinado a la sostenibilidad ambiental o al desarrollo?

Yo soy uno de los convencidos de que el desarrollo sostenible es lo ideal. Llegar a esa realidad requiere de mucho esfuerzo, pero no es un esfuerzo institucional, es un esfuerzo de todos. Tú no puedes llegar a un desarrollo sostenible sin una política ambiental; el país requiere de una política ambiental para poder enfrentar el desarrollo y en la medida que nosotros nos aboquemos a una política ambiental nacional, podemos decir que ahora podemos caminar por esta ruta y podemos incluso evitarnos muchas situaciones de conflicto.

¿Es posible una mejor comunicación con ambientalistas en vista de que usted habla el mismo lenguaje que ellos?

Nunca ha habido de parte de la Anam un cierre o falta de comunicación. Siempre las puertas de Anam han estado abiertas y hemos sido atentos, hemos escuchado y hemos tenido conversaciones con todos los sectores.

Aún así se le cuestiona mucho.

Generalmente, y lo puede poner categóricamente y subrayarlo, los grupos que verdaderamente nos cuestionan nunca nos preguntan. Entonces, ahí no podemos hacer nada.

¿Les pediría que se acerquen?

Yo les diría que se acercaran, que preguntaran y que después opinaran. Pero ellos opinan antes. Generalmente, los grupos que hacen eso ni siquiera saben qué está pasando en Anam.

¿Se maneja la Anam solo desde el punto de vista técnico?

Aquí vas a encontrar una alta capacidad técnica. Un alto conocimiento de la materia y realmente es una entidad referente en el tema ambiental.

¿Ha habido cambios del personal tras su llega al cargo?

Sí, son procesos rutinarios. Hemos hecho cambios en algunas direcciones para buscar mejores resultados y eficiencia .

¿Alguna área sensitiva?

Una de las áreas importantes de la Anam es la protección de la calidad ambiental. Es la unidad que tiene que ver con normas, seguimiento y con proyecciones. Es lo que nosotros llamamos el área gris del ambiente, entonces ahí se necesita mucha intensidad de acción; en esa área hemos hecho cambios, también hicimos cambios en relaciones públicas, y en el área administrativa, en algunas administraciones regionales.

¿Puede la gente tener la certeza de que bajo su mando la Anam va a tener una política más de cara al país?

Es importante aclarar esto, nosotros somos una entidad técnica. Ante una situación, nosotros no podemos salir alegremente a opinar. A nosotros nos toca el método científico: investigar, hacer hipótesis, crear teorías y demostrar. Eso, obviamente, no se hace de un día para otro, por eso es que la Anam ante un evento en el que muchos salen a dar sus opiniones, nosotros no podemos hacer eso; nosotros tenemos que sustentar nuestras opiniones. Esa es una gran diferencia y si esa diferencia es una desventaja, con orgullo la vamos a asumir.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América