"No quiero volver atrás; no quiero fallarle a la memoria de mi madre, a mis hijos, a mi patria ni a mí mismo", enfatizó el ex campeón mundial Hilario Zapata, quien se encuentra en un proceso de recuperación de su adicción a los estupefacientes.
A Hilario Zapata se le conoce más por su problema de consumo de drogas que por las hazañas deportivas que logró, especialmente como boxeador.
En su carrera profesional efectuó 49 peleas, de las que perdió 9. Registrado en el libro Guinness de los récords deportivos como uno de los boxeadores con más peleas de título mundial, ya que realizó 24 y es el segundo panameño, después de Eusebio Pedroza, con más defensas del cetro realizadas, con un total de 17.
Zapata no se distinguió por tener una fuerte pegada, pero su estilo de pelea era toda una escuela dentro del ring. Agil, veloz y con una extraordinaria capacidad y descarga de energía para hacer movimientos laterales, hacia delante y hacia atrás, evadiendo al enemigo, lo que le valió el mote de "bujía".
Hilario en sus mejores momentos consiguió fortuna y fama con sus puños. Aunque desde pequeño vivió en el barrio de Paraíso, en San Miguelito, su vida no fue precisamente el edén por las privaciones y la pobreza.
Luego con el boxeo vino la gloria y la fama, que irónicamente fueron su perdición: "La gloria me derrumbó, me volví loco con la fama. Me creí Dios y que podía ayudar a todos. Me vinculé con muchas personas que en vez de ayudarme contribuyeron a mi destrucción; me alejé de las personas que realmente querían ayudarme", así resume el ex boxeador su caída en el consumo de las drogas.
Zapata señala que llegó a perder todos los valores éticos y morales, lo que lo llevó a un grave desorden de personalidad. El duro golpe de las drogas lo "noqueasraron" literalmente, lo que le llevó a perder el juicio, llegando a agredir a su propia madre y a deambular por las calles buscando su sustento en los tinacos.
"Es fácil entrar en el mundo de las drogas; difícil salir. Sólo lo logran los valientes. Hay que desarrollar una filosofía para descubrirse a sí mismo, quién soy, cómo empezó todo", nos agrega.
Zapata cuenta que cuando estaba en su problema de adicción intentó conseguir la luz que lo sacara del oscuro túnel y siempre pensaba en los demás, que debía recuperarse por su madre, hijos y la gente de Panamá, pero no por él mismo y así nadie se cura.
Por gestiones de la ex alcaldesa Mayín Correa, Zapata fue enviado a un centro de rehabilitación en Cuba. Pero cuando regresó a Panamá recayó y volvió al consumo de drogas.
Ingresó a Hogares CREA el 12 de marzo de 1999 y estuvo recluido hasta el 5 de enero pasado. Recuerda que su madre murió cuando tenía dos meses de estar en proceso de rehabilitación.
"Me duele saber que se ha ido, pero sé que murió tranquila, porque yo me estaba recuperando... por eso no quiero fallarle", dice Zapata.
CUALQUIERA PUEDE CAER
"Me sorprendió mucho cuando Hilario cayó en el consumo de drogas. Desde niños íbamos juntos a la escuela Colombia de Paraíso. El era una persona con mucho talento, no sólo boxeaba, era un gran arquero (futbolista), muy bailador de típico y excelente ebanista.", comenta el también ex boxeador y actual representante de Mateo Iturralde, Héctor Carrasquilla.
Agrega que Zapata ha dado mucha gloria a Panamá, por eso tiene mucho interés en ayudarle. Ahora ambos trabajan en un programa de boxeo a favor de los niños.
"No sé si tenga dos, tres o siete oportunidades nuevas; él debe hacer lo mínimo para no defraudar a pueblo que se deleitó con sus triunfos y sufrió con sus derrotas", afirmó Carrasquilla.