"Un extraordinario juego en su pantalla. No se lo pueden perder".
"Los Santos ante Herrera, por el Mayor de Béisbol. No se lo pueden perder".
"Una película que le hará morir de risa. No se la pueden perder".
"El noticiero estelar, con las mejores informaciones. No se lo pueden perder".
"Una novela que le hará llorar. No se la pueden perder".
Haga este ejercicio. En las horas en que ve televisión, en cualquiera de los canales locales, cuando llega el turno de las cuñas comerciales y los avances de las televisoras, descubra usted mismo ¿cuántas veces el o la locutora repite: "No se lo pueden perder"? Calcule que cada tanda de anuncios se repite como mínimo ocho o diez veces por hora, ¿cuántas veces al día estaremos oyendo "No se lo pueden perder"? Multiplique las tandas comerciales por la cantidad de canales que hay en Panamá. Y el resultado vuelva a multiplicarlo por 365 que es el número de días que tiene el año. ¿No le parece que es demasiado repetitivo lo de "No se lo puede perder"? ¿No cree usted que el o la locutora, o todos los que hacen esa tarea en las televisoras locales, podrían ser a veces, un poco más creativos?
Si nuestros locutores se propusieran hacer estos ejercicios, usted, yo, don Miguel de Cervantes Saavedra, y el idioma español, les quedaríamos profundamente agradecidos.