Antes de entrar en materia, saludamos a los escritores condecorados la noche del viernes en el Teatro Nacional, con la máxima presea de nuestras letras: el premio Ricardo Miró. Considerando el propósito de esta columna, subrayamos el nombre de Lucy Chau, quien mereció este galardón por primera vez, con el poemario "La casa rota". De ella hablamos en la columna del 7 de septiembre, a propósito de su paso por el certamen Gustavo Batista, al que calificamos como "un puesto de avanzada para encontrarnos con las nuevas voces de la poesía". Lucy, gracias por darnos la razón.
Luego del comentario sobre la obra de Yolanda Ríos, el pasado domingo, mencionaremos ahora al buen amigo Francisco Restom Bitar, de ascendencia siria, nacido en la municipalidad de Ovejas, pueblo del caribeño departamento colombiano de Sucre.
De Francisco es difícil esperar ficciones, tras leer su perfil profesional en el portal de Letras de Fuego: "Especialista en genética humana y animal; director científico y creador del más reciente biotipo bovino del mundo tropical, la raza Frankeston." Más afines con tal formación son sus textos científicos, aunque no exentos de un manejo narrativo: "Ganadería, herencia, trópico y doble propósito" (1996), "Bovinos de carne y de doble propósito en los trópicos" (1998), y "Amor en los tiempos de la genética" (2002).
Sin embargo, tiene otro libro cuya lectura es muy placentera y, si uno se lo permite, aleccionadora: "El estigma de Goliat y otros enigmas", conjunto de diez cuentos basados en las jugarretas que a veces suelen hacer los cromosomas, dando lugar a las taras, algunas comunes, otras muy poco conocidas. De unas y de otras toma experiencias el autor para relatarnos estas historias asombrosas.
Uno de los cuentos se titula, imagínense: "¡#@%&$" (faltan signos que no encontré en el teclado), y alude a un protagonista que sufre el síndrome de Tourette, quien un día… (alto, no permitan que les cuente la historia, eso hay que leerlo). Encontramos también, cual un cromosoma diferente, el relato "Lacrima Christi", que opta por el sendero de lo místico, distanciándose de un conjunto que constituye, en general, la oportunidad de una lectura amena, pero exigente, que me atrevo a recomendar.
Con este libro en la mano, los dejo hasta el próximo domingo; pero, una pregunta antes de cerrar: ¿qué está leyendo usted?
"Distínguete como panameño, lee a los autores nacionales".