No fue suficiente la goleada de Estados Unidos sobre Panamá. Hubo que coronar la noche con un acto reprochable para la prensa nacional.
Los gritos que se escuchaban en las grabaciones dejaban un sabor amargo en la boca. Uno se imaginaba que estaban golpeando a delincuentes.
Una voz en el fondo decía: "nosotros somos personas estudiadas y no pueden tratarnos así". Esa voz clamaba justicia para la prensa deportiva, que deseaba realizar su trabajo.
El pasado miércoles en la noche, una periodista deportiva, Vielka Cádiz, del colega Día a Día fue agredida por la seguridad contratada por la Federación de Fútbol.
Y se dice agredida, pues con empujones y manoteos no se resolvía la situación, básica para cada reportero en busca de una información.
Fue lamentable, pues con sólo explicarles que no podían pasar habrían buscado otra forma de obtenerla. Cada periodista tiene un carné que lo identifica, dado por la federación, por lo que la seguridad de los visitantes nunca estuvo en peligro para que actuaran de esta forma.