El Ministerio Público (Fiscalía) de Guatemala nombró ayer a Marcos Sánchez como fiscal interino, para que prosiga las investigaciones en torno al asesinato del obispo guatemalteco Juan Gerardi, tras conocerse el jueves la renuncia del fiscal Celvin Galindo.
El fiscal general, Rodolfo González, dijo que Sánchez fungía como auxiliar de Galindo, quien la víspera presentó su renuncia irrevocable y se exilió en Estados Unidos debido a las "múltiples amenazas de muerte" que había recibido desde que asumió el caso en enero pasado.
"No es la primera ni la última vez que un fiscal renuncia, por ello no debe crearse un clima de temor de que las investigaciones puedan quedarse estancadas", aseveró González.
El fiscal general aclaró que si las partes interesadas en resolver el caso piden que sea otro fiscal quien lo conozca, se les convocará para buscar un sustituto.
Galindo presentó el jueves su renuncia alegando que en los dos últimos meses se intensificó "el hostigamiento telefónico, la vigilancia y persecución, llegando a formularse amenazas directas de muerte en mi contra en las cuales se me fijaba plazo para dejar el caso".
Galindo asumió el caso el pasado 4 de enero y es el segundo fiscal en renunciar, pues ya lo había hecho el fiscal Otto Ardón el 2 de diciembre de 1998.
La actuación de Ardón fue severamente criticada por la iglesia católica y grupos humanitarios que le atribuían tener simpatía con los militares a quienes consideran como sospechoso del crimen, perpetrado el 26 de abril de 1998.
Gerardi un reconocido defensor de los derechos humanos fue brutalmente asesinado dos días después que presentó un informe sobre las atrocidades de la guerra que vivió por 36 años Guatemala y que finalizó en 1996.