El presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, Gilberto Madaíl, anunció que el seleccionador nacional, Antonio Oliveira, no dimitió, pero colocó su cargo a disposición de la directiva de la FPF.
Madaíl prometió que “en el término de una semana” tomaría una decisión sobre el asunto, pero también solicitó al presidente de la Asamblea General de la FPF la convocatoria de elecciones anticipadas para elegir una nueva dirección.
Agregó que existían “muchos problemas” que la nueva directiva tendrá que enfrentar y que por eso había planteado adelantar las elecciones, originalmente fijadas para noviembre de este año.
El presidente de la FPF reveló que el director técnico de la selección, Carlos Godinho, se había negado a seguir trabajando con Oliveira y reconoció que el fracaso de Portugal, al no pasar de la primera fase del mundial, representó “una gran frustración”.
Madaíl criticó duramente al vicepresidente de la FPF, Antonio Boronha, quien presentó la dimisión de su cargo y dijo que el informe que éste había elaborado acerca de la preparación de la selección nacional y su participación en la primera fase del mundial estaba “lleno de inexactitudes”.
Señaló que Boronha se marchó de la reunión de la directiva sin participar en una discusión “cara a cara” con el entrenador de la selección nacional y el equipo técnico.
La televisión estatal italiana TAI dijo ayer jueves que considera tomar acciones legales contra la FIFA a causa de lo que considera errores arbitrales que provocaron la eliminación de Italia en los octavos de final de la Copa del Mundo de fútbol.
En un comunicado, la RAI reveló que había pedido a su departamento legal que estudie la formulación de una demanda responsabilizando a la FIFA de la pobre calidad del arbitraje.
“(El caso) debería buscar que la FIFA pague los daños sufridos por (la RAI) por la salida del equipo italiano de la Copa del Mundo, considerando los universalmente reconocidos errores arbitrales, errores tan evidentes que sólo podrían ser descritos como producto de un fraude serio”, dijo el comunicado.
El año pasado la RAI acordó pagar al grupo alemán Kirch Media unos 140 millones de dólares por el derecho a transmitir todos los partidos de la Copa del Mundo 2002 y 25 partidos del torneo del 2006 en Alemania.
Hasta la derrota por 2-1 de Italia a manos de Corea del Sur esta semana, los partidos en los que jugaba la selección italiana lograban una audiencia de hasta 20 millones de telespectadores y un importante ingreso publicitario para la RAI, pero se espera que los números caigan drásticamente como consecuencia de la eliminación.
La decisión de la RAI es el último episodio de una ola de críticas italianas contra la FIFA, que incluyeron denuncias de que detrás del mal arbitraje habría un poder oculto.