Río Chico de Pacora es una comunidad asentada sobre un terreno extenso, húmedo, selvático, apartado, inhóspito y prácticamente inaccesible. Ese monte se traga viva a la gente y también a los muertos. Penetrarlo es un suplicio y salir de él es un milagro. Es más grande y peligroso que la boca de cualquier lobo.
Los periodistas Luis Rodríguez, de Crítica; Milagros Murillo, de Día a Día; el camarógrafo Boris Licea, de Canal 2 y Hermes González, fotógrafo de EPASA, lo saben.
Ellos tuvieron más suerte que otros que entraron y dejaron su último hálito en Río Chico al ser embuchados por esa abrumadora vegetación, como parece que sucedió con los cuerpos de los tres cadáveres que estos periodistas fueron a buscar, hace más de diez días, junto a dos escuadrones de la Policía.
Al amanecer del 5 de noviembre, Hermes González se comunicó con Luis Rodríguez con la buena nueva de que los tres cadáveres más buscados durante los dos días anteriores habían sido localizados. El periodista pensó que sería la noticia policíaca del día y se apresuró en vestirse.
Hermes, quien ya había ido al sitio, aconsejó a su compañero que se pusiera sus peores prendas de vestir. ¡Vaya que sabía de lo que estaba hablando!
La primera etapa, de unos 15 minutos, se hizo en dos vehículos, pero después de llegar a un punto era imposible avanzar y hubo que seguir el trayecto a pie. Fueron casi dos horas penetrando el corazón de Río Chico, solos los periodistas, puesto que la Policía tenía dos avanzadas que ya estaban más adentro.
Luis Rodríguez relata que el grupo tuvo que movilizarse por una trocha espesa, con el lodo que le llegaba hasta las rodillas, los insectos picándolos, chupándoles la sangre y teniendo el cuidado de pisar cautelosamente para no caer en áreas más profundas.
En el trayecto, los periodistas sufrieron excoriaciones en su lucha con la maleza y el temor de toparse en el camino con alguno de los bandoleros que pululan por esos lares.
Rodríguez confiesa que en un momento de la travesía se arrepintió de responder a la invitación del fotógrafo, pero después comprendió que, aunque no había rastros de los tres muertos más famosos en los últimos días, la noticia era que quienes emplean esta área para fines delictivos deben contar con muchos recursos para entrar y salir, y también arriesgan sus vidas.
Y la otra noticia era que a pesar de la humedad y vastedad de aquella selva, Río Chico es un lugar caliente.
"Fue una buena experiencia y, a pesar de todo, de lo precario de la situación, si mañana me llaman de la Policía y me dicen que ya encontraron los cuerpos, creo que me atrevería a ir de nuevo", dice el resuelto periodista que ese día perdió su peor diablo fuerte y una camiseta que casi no usaba, pero ganó la satisfacción de haber cumplido, junto a sus colegas, con la obligación de buscar la noticia donde esta se produzca.
Saludos a los periodistas, que esta semana celebraron su día.