“Ser padre es ser el número uno”, afirmó ayer el serbio Novak Djokovic, que estrena su paternidad defendiendo el título de París-Bercy, el último Másters 1,000 del año, y con su primer puesto del ranking amenazado por el suizo Roger Federer.
“Ser padre fue lo más bonito que me ha pasado en mi vida (...). Pero no creo que afecte mi carrera tenística”, aseguró el jugador de 27 años, que se separó por primera vez de su vástago, que nació la semana pasada en Mónaco, y aterrizó en París este sábado en busca de su sexto título del año.
“Hemos esperado este hijo 9 meses, se ha hecho largo. Pero no me ha distraído de mi carrera y de mi tenis. Estaba impaciente por ser padre, de vivir este momento feliz juntos. Afortunadamente estaba allí cuando nació y no me ha cambiado el programa”, señaló.
Su primer obstáculo en París será el correoso germano Philipp Kohlschreiber, verdugo en su debut en Bercy del francés Edouard Roger-Vasselin, invitado por los organizadores, por 6-3, 6-1.