La figura del alemán Dirk Nowitzki se sigue reivindicando como jugador franquicia que tiene la calidad suficiente como para volver a llevar a los Mavericks de Dallas a las Finales de la NBA.
De momento, sigue siendo el líder indiscutible que consigue ser clave cuando anota 48 puntos o cuando consigue los tantos decisivos aunque su inspiración no sea la mejor.
Eso fue lo que sucedió en el tercer partido de las finales de la Conferencia Oeste que gracias a sus aciertos encestadores en los momentos decisivos permitió a los Mavericks llegar al Oklahoma City Arena y ganar al equipo local de los Thunder por 93-87 para recuperar la ventaja de campo. Los Mavericks, que habían perdido el segundo partido en su campo por 100-106, se desquitaron y volvieron a tener la ventaja de 2-1 en la serie al mejor de siete.
Nowitzki anotó sólo 18 puntos, pero aportó los decisivos en el cuarto período, que fue cuando los Mavericks abrieron el camino del triunfo. El ala-pívot alemán iba a fallar 10 de sus primeros 14 tiros a canasta, pero su equipo estaba ahí para ayudarle y dominaron el marcador para tener hasta 23 puntos de ventaja.
Pero Nowitzki y los Mavericks eran conscientes que los Thunder aún no habían dicho la última palabra y como sucedió en el cuarto período estuvieron cerca de convertirse en el segundo equipo que hubiera logrado remontar una desventaja tan amplia en un partido de la fase final.
El entrenador de Dallas, Rick Carlisle, y el resto de los compañeros admitieron que sin la inspiración encestadora de Nowitzki en los momentos decisivos del cuarto período no hubiesen ganado el partido.
La personalidad y carácter de Nowitzki es la de no hundirse en ningún momento, al margen de que las cosas no le sean favorable.
Los Mavericks lo saben y de hecho no les importó que fallara la mayor parte de sus tiros a canasta.
El equipo aun así le entregó el balón en 10 de 11 ataques en determinados momentos del cuarto período y Nowitzki respondió al anotar tres canastas que iban a ser claves.