Deportes

Nuestra verdadera gloria deportiva


Quizás muchos nunca hayan visto pelear a Ismael Laguna, pero los que sí pudieron verlo podrán decir lo mismo que yo.

Laguna, sin temor a equivocarme, fue uno de los grandes entre los grandes. Fue un boxeador entregado durante su carrera profesional.

Llegó a ser considerado en su momento el peleador más rápido de la época y muchos peleadores evitaban a toda costa pelear con el “Tigre Colonense”.

 

Hablamos de una leyenda, que hoy todavía nos acompaña y que muchos quizás ya han olvidado y solamente recuerdan sus grandes hazañas.

Aquella noche del 10 de abril de 1965, cuando venció por puntos al boricua Carlos Ortiz en el Juan Demóstenes Arosemena, fue su momento de gloria, al ganar la corona del peso ligero. Pero muchos toman aquella fecha como el día de la consagración de una figura; sin embargo, fue Laguna el boxeador que abrió las puertas a una nueva generación de boxeadores que hoy ya llega a 30.

Le abrió las puertas a futuras leyendas como Roberto Durán y Eusebio Pedroza que hoy lo acompañan en el mítico Salón de la Fama de Canastota, Nueva York.

 

Ese es Ismael Laguna, “EL Tigre Colonense”, el hijo de una familia humilde y el forjador de un legado en el boxeo que nunca podremos olvidar.

¡Gracias, Tigre!


fecha edicion
old id
555322
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América