Hace casi una semana, hicieron su debut en carreras oficiales los 16 jinetes que egresaron de la Academia Técnica de Formación de Jinetes Laffit Pincay, a principios de mes.
Como es usual, el día de la “presentación en sociedad” de los nuevos muñecos de seda, el hipódromo registró una asistencia inusual y en medio de ella predominaban los padres y familiares cercanos a los látigos.
Obviamente que todos no pudieron salir por la puerta ancha el primer día, pero globalmente hablando, la mayoría lució bien, lo cual nos hace presumir que pudiéramos estar ante una cantera interesante de jinetes, al igual como ha pasado en los últimos años.
Pero las buenas noticias no son solo las cualidades que pueden mostrar estos jinetes sobre los equinos, sino que esta es la primera generación que se gradúa y se lleva bajo el brazo un certificado o diploma reconocido por el Ministerio de Educación.
Esto significa que aquellos que, por alguna razón no puedan descollar o permanecer en las lides hípicas, podrán optar por continuar sus estudios en otro ámbito, lo cual los aleja de un futuro incierto, como ocurría antes.
Esta generación anduvo de la mano de varios profesores en materias académicas, además de los instructores, que en conjunto los dotaron de las herramientas suficientes para desenvolverse e interactuar de manera cónsona con las exigencias de la profesión y las relaciones humanas.
El futuro está en manos de estos dieciséis jóvenes, quienes deberán sacar provecho de la oportunidad que se les dio. Ojalá no se desvíen del camino y no se dejen seducir por los cantos de sirena de los vividores que suelen asomarse por esta época.