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‘Nunca he conseguido desprenderme de Panamá’

La gente que se cría en medio de las dificultades sobrevive y desarrolla unos buenos músculos emocionales para enfrentarse a la vida. El gran público es difícil de conquistar por los escritores. No somos guapos ni bailamos, no hacemos en principio nada excepcional.


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Perfil

  • Nombre: Pedro Crenes Castro nació en la ciudad de Panamá el 26 de marzo de 1972. Desde 1990 vive en Madrid, donde publica críticas y reseñas literarias en las revistas digitales “Papel en blanco” y “El Placer de la Lectura”, además de colaborar con el diario digital “El Librepensador”.
  • Formación: Estudios parciales de Filología Hispánica y Psicología en Madrid. Participó en el taller Entrelíneas impartido por el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides.
  • Publicaciones: Colaborador de la revista panameña “Maga” y del suplemento “Día D” de “Panamá América”, en los que publica cuentos y artículos. Su novela inédita “Los juegos de la memoria” resultó segunda finalista en España del Premio de Novela “Marca” en 2004. En su blog, Senderos retorcidos habla de literatura, cine y jazz.

Si algo hay que reconocerle a Pedro Crenes Castro, es que se atreve. Hace 20 años hizo maletas y se largó a Madrid. Ahora, a pesar de que está en uno de los centros más importantes de la industria editorial, este escritor (Panamá-1972) ha decidido volver sobre lo andado para presentar aquí su primer libro: “El boxeador catequista”, una publicación a través de la cual espera darles una andanada de cuentos a los lectores panameños.

“El boxeador catequista” es también el título del cuento que fue leído hace años en Madrid y que se publicó por primera vez en Día Dy gracias a la aceptación que tuvo, sirve como telón del libro que será editado en Panamá por Foro/taller Sagitario Ediciones.

Pedro Crenes Castro advierte muchas coincidencias felices en todo esto. Por un lado, la publicación del libro en Panamá le permite satisfacer el aspecto sentimental de hacerlo en su país y, por otro, demostrar que no es tan cierto aquello de que nadie es profeta en su tierra.

“No olvido de dónde vengo, a pesar de todo”, se apura para aclarar el versátil escritor tras cuya imagen jovial e inocente, se esconde una mentalidad progresista, una sensibilidad impresionante y una pluma robusta que sirve como altoparlante para hacerse “escuchar” como el humanista que es. Por eso Crenes Castro critica el entusiasmo gubernamental por la ignorancia generalizada y reclama mayores esfuerzos para que más panameños accedan a una educación pública de calidad.

El también columnista de Panamá América(Día D) sostiene que, a pesar de la aparente prosperidad de Panamá y que, incluso, en España lo han cuestionado sobre el porqué no regresa de manera definitiva al Istmo, prefiere mantenerse por ahora en Madrid porque cree que es el momento de “estar en las duras”. Advierte algunas similitudes entre ambos países que a veces lo hacen pensar que cuando habla de Panamá y España, pareciera que estuviera hablando del mismo país.

Ahora, igual que lo hace todas las semanas con su columna “Desde Madrid”, Pedro Crenes Castro se mostró dispuesto a abrir, mediante esta entrevista, el último tramo del sendero que lo llevará a encontrarse con los panameños el 17 de octubre, cuando presente los 12 cuentos que conforman “El boxeador catequista”.

Si está en España, centro de cultural por excelencia, ¿por qué volver a cruzar el Atlántico para presentar su libro?

Por dos razones. La primera, la oportunidad. Estos cuentos los ha querido publicar una editorial panameña y no pude resistirme a lo que la literatura decidió. Otras editoriales madrileñas tuvieron su oportunidad de publicar “El boxeador catequista”, pero no quisieron. La otra razón es de orden sentimental. Que tu primer libro se publique en tu tierra es un privilegio al que tampoco quería renunciar. Me hace muy feliz publicarlo en Panamá, y el cruce del Atlántico es una metáfora de lo que cuesta escribir y publicar.

Pero, ¿no le parece que es como comenzar de cero?

Absolutamente, es comenzar de cero. Muchas veces uno se afana en triunfar en casa ajena cuando lo que se presenta en realidad es hacerlo en tu propio patio. Hay veces en las que en tu propio patio no te valoran los esfuerzos, pero es necesario hacerlo. Mi abuela me dijo una vez que nunca me olvidara de dónde vengo. Me extrañó, no pensaba yo que me quedaría tantos años en España. Y no olvido de dónde vengo, a pesar de todo.

Por sus escritos y el título de su libro inspirado en el cuento suyo ambientado en Panamá, parece que aunque haya echado raíces en Madrid, no logró desprenderse de su tierra

No, nunca. Nunca he conseguido desprenderme de Panamá. Mi acento, mi aspecto, mi trasfondo… todo tiene el tricolor patrio manchándolo, permeando mi experiencia española con un olor y sabor al Caribe. Cuando hablo de mi tierra, la gente se ríe y celebra ese bilingüismo cultural mío y hasta envidian esas correrías de cuando yo era chico. Siempre me dicen que tengo que escribir de eso, de Panamá.

Entonces, ¿tiene razón Enrique Jaramillo Levi cuando dice en el prólogo que con este libro está usted como "Pedro por su casa"?

Así es. Como yo por mi casa. Los amigos que me ha dado la literatura aquí, los viejos que recupero cada vez que regreso y estas ficciones de “El boxeador catequista”, sumadas a mi familia y la memoria de los míos, me hacen andar a mis anchas descubriendo de nuevo mi país, volviéndolo a caminar como antes.

¿Algún plan especial para que el libro tenga impacto en Panamá, a sabiendas de que su pluma es más conocida entre la gente del ambiente literario y no así entre el gran público?

El plan es invitar a los amigos y estos a sus amigos, darles un empujón para que se acerquen a mis cuentos y de allí a otros textos. Estaría muy bien poder acceder a la televisión y a la radio para hablar de libros y lecturas, para fajarme (aprovecho la figura del boxeador) con la audiencia y darle una andanada de cuentos y versos, que esa es la idea de este combate. El gran público es difícil de conquistar por los escritores. No somos guapos, no cantamos ni bailamos, no hacemos en principio nada excepcional para el gran público. Me conformo con unos cuantos lectores buenos y con unos pocos de buenos críticos.

Paradójicamente “El boxeador catequista” se presenta en un Panamá de bonanza y lejos de una España en crisis.
¿Qué paralelo puedo realizar al respecto?

Una gran pregunta. El otro día me pregunta un señor en la oficina donde trabajo que de dónde era, “de Panamá” -le dije- y me contestó: “qué rayos haces aquí con lo bien que se está allá…” Panamá crece y crece más que España. Acá el espejismo de la prosperidad se nos desvaneció y ahora tenemos 1 millón 800 mil niños malnutridos y un 20% de la población infantil es pobre. Sí, Panamá prospera, pero a precio de una desigualdad galopante y con una profundización por parte del Gobierno, en su entusiasmo por la ignorancia generalizada, no haciendo todo lo posible porque cada panameño acceda a una educación pública de calidad.

Lo mismo que está pasando en España con el ministro de Educación. Parece que estoy hablando del mismo país.

Su blog se llama "Senderos retorcidos", una suerte de homenaje a “Patria” de Miró.
Después de 20 años de que usted se alejó físicamente de la patria, ¿diría que Ricardo Miró tenía razón o no?

Precisamente uno de los cuentos se llama “Patria” y se lo dedico a otro de nuestros grandes poetas de hoy: Salvador Medina Barahona. En él recreo cómo Ricardo Miró concibió y escribió la poesía “Patria” en su estancia española en Barcelona. Miró tiene razón, “la patria es el recuerdo”. Les recito a mis hijas ese poema por las noches y no puedo evitar emocionarme, y ellas me preguntan que por qué lloro. También les pongo la versión cantada del poema y se la van aprendiendo. Esos “senderos retorcidos” que recorro sin tregua buscando los recuerdos, hablando de libros, son siempre senderos que llevan a la infancia y a la memoria. Miró no se equivocaba.

En esa misma línea, en sus escritos hay mucho de remembranzas de su infancia, de Calidonia, el lugar donde se crio.
En este primer libro (en esos cuentos) ¿hay algún predominio o inclinación por un tema específico?

En estos cuentos predomina cierta lucha de los personajes contra su destino, contra sus pecados, contra su conciencia, contra las adversidades. Por ello, la figura del boxeador trasciende al cuento que lo menciona específicamente para permear el alma de los otros cuentos. En los barrios siempre se lucha. La gente que se cría en medio de las dificultades sobrevive y desarrolla unos buenos músculos emocionales para enfrentarse a la vida.

Aunque muchos escritores lo niegan, en sus historias o en sus cuentos siempre hay un dejo autobiográfico.
¿Cuánto de usted hay en sus relatos?

En algunos de ellos hay cosas, pero muy diluidas. El escritor utiliza todo lo que tiene alrededor para ajustarle las cuentas a la vida. Hay mucho de los escenarios de mi infancia y algunas anécdotas de ella que he querido convertir en ficción para cerrarlas. No niego que estoy por allí en mis cuentos, pero básicamente todo es ficción.

¿Qué tiene de especial este cuento -“El boxeador catequista”- como para que lo haya escogido como título del libro?

“El boxeador catequista” gustó mucho desde que vio la luz una noche en Madrid. Lo leí en público en una velada que organizó mi querido Jorge Eduardo Benavides, con la gente de su taller, al que yo asistía. Me dejó para el final y las risas y los aplausos dieron paso a buenas conversaciones sobre escribir y sobre Panamá. Luego Día Dlo publicó con una maravillosa ilustración, que es la portada del libro, y mucha gente dijo que le había gustado. Luego Enrique Jaramillo Levi lo incluyó en la antología de nuevos cuentistas. Es un justo homenaje a un personaje y una historia que, además, encierra el espíritu de los otros.

Volvamos a Madrid.
Evidentemente, la España de hoy no es la misma que encontró hace 20 años. ¿Ha considerado la posibilidad de dar marcha atrás, de volverse a su tierra?

La verdad es que no. Ahora la familia arraiga más que nunca a esa tierra lejana que es España. Pero uno nunca sabe, no se deben cerrar puertas ni sentimientos.

Es cierto que España no es la que es. Pero ahora más que nunca hay que estar para apoyarla, para tirar de ella para delante. Creo que es el momento de estar en las duras.

Y después de este libro, ¿qué?

Después, estamos en ello, viene un libro de microficciones en Madrid, Dios mediante. Está los “Juegos de la memoria” que me gustaría ver publicada pronto, y estoy documentando dos novelas y unos relatos que ocurren acá en Panamá.

Espero arrancar con unos lectores fieles en mi tierra y que sigan leyéndome aquí y allá, sobre todo que la gente siga leyendo.


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901472
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América