Ahora que Roberto “Flaco Bala” Hernández no está entre nosotros , los recuerdos de los momentos que viví con él llegan a mi mente.
Yo también fui pelotero, así que muchas veces nos tocó jugar juntos y convivir en el terreno de juego.
Siempre compartíamos los trucos que teníamos para jugar. Él me hablaba de ciertas técnicas de los lanzadores y yo, como era bateador y jugador de cuadro, le daba a conocer algunos “tips” que se utilizan al momento de batear.
En esos instantes convivíamos mucho, tanto en el terreno como fuera de él. Lo que más me sorprendía de “Flaco Bala” es que siempre tenía una sonrisa, sin importar la situación en la que estaba el juego.
Cuando le bateaban cuadrangulares, sonreía, y cuando ponchaba a algún bateador también sonreía. Disfrutaba del juego en todo momento.En los últimos dos años buscó sacar el último “out” en su batalla contra el cáncer, pero no lo logró.Agradezco a todas las personas que lo ayudaron en este tiempo cuando se encontraba enfermo.