El líder socialista aclaró, sin embargo, que la opinión dividida de los chilenos, respecto al régimen de facto que gobernó el país entre 1973 y 1990, no generará reacciones peligrosas.
Incluso aseguró la suerte judicial del mayor símbolo dictatorial, Augusto Pinochet, es indiferente para el país.
Tengo la "esperanza de avanzar sustancialmente, pero de cerrarlo no, porque creo que no lo cierras nunca. Esos temas no se cierran", dijo Lagos.
Reconoció que deberá seguir enfrentando la consigna "verdad y justicia", pues sus propios votantes se lo piden. En enero del 2000 una muchedumbre que celebraba su triunfo presidencial se lo hizo ver cuando gritaba al unísono "juicio a Pinochet".
"Y ¿qué respondí yo?: mi rol como presidente es garantizar que cualquier juez es libre para someter a juicio a cualquier persona y que las decisiones de ese juez se respeten", recordó.