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Nunca se vendió ni cambió de bando

Extracto de las palabras pronunciadas por Gloria Rodríguez durante la ceremonia de premición realizada esta semana.


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

En 1954, por un viaje que Changmarín hizo a la China Comunista, a su regreso fue internado en la Cárcel Modelo durante varios meses. ¿Se rindió él ante tanta maldad? ¿Vendió su conciencia o se cambió de bando, como ahora es tan común hacerlo entre los que se dicen llamados a dirigir la Nación?

No. Entre los barrotes siguió escribiendo, cantando, dibujando, imaginando el mundo como él lo deseaba, recreándolo con la visión de un niño.

Y de aquellos momentos aciagos surgió el más hermoso poema que se puede concebir para un docente, para Beatriz Miranda de Cabal, maestra chiricana y poeta sublime, tan venerada también en la Historia Patria, en esa Historia de la que, según nos amenazan, ya pronto se dejará de hablar, porque hay que dar paso a otras enseñanzas que generen dinero sonante en los bolsillos, en vez de pensamientos constantes en la cabeza.

Por esos días, él tenía 32 años, justamente mi edad de hoy, pero con su poema rompió los barrotes de la Cárcel Modelo y los de la injusticia, plasmándose como espíritu siempre libre que dejó atrás el ya olvidado nombre de sus carceleros, el de los jueces que lo condenaron, el de los gobernantes que dieron la orden, de los que no perdura ya ni un motivo para recordarlos y mucho menos una razón sincera para venerarlos.

Para los poetas grandes, para los chicos eternos, no se ha construido la cárcel capaz de encerrarlos, y menos cuando le hablan desde la prisión injusta a su maestra.

[B]2 de abril de 2013[/B]


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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