La Organización de Estados Americanos (OEA) inició ayer en Lima, la Asamblea extraordinaria que aprobará la Carta Democrática Interamericana con la advertencia de que persisten serias amenazas a los procesos democráticos en la región.
El secretario general de la OEA, César Gaviria, enmarcó la aprobación de esta Carta en la experiencia peruana durante el régimen del destituido presidente Alberto Fujimori, que propició un autogolpe en 1992, y auspició unas elecciones fraudulentas en el 2000.
Gaviria aseguró que "las actuaciones autoritarias de un presidente elegido democráticamente fueron el primer ejemplo de amenazas a la democracia" que permitieron al Ejecutivo anular al resto de poderes.
ESin embargo, aseguró que, superado el problema en Perú, persisten "serias amenazas" a la continuidad democrática en algunos países y hay "instituciones débiles, políticas discutibles, escasez de recursos y un estado en retroceso y debilitado por la crisis de la deuda".
La presencia de la democracia en la región "no es definitiva y concluyente y hay innumerables desafíos por delante", aseguró Gaviria. En el acto de inauguración de la Asamblea de la OEA, el canciller peruano, Diego García Sayán, criticó la "ambivalencia" y "tolerancia" de la OEA tras el autogolpe de Fujimori pero valoró la actuación de esta organización en el proceso electoral del pasado año.
La Carta Democrática Interamericana que se aprobará mañana, martes, fijará mecanismos para preservar la democracia que se pondrán en marcha no sólo en casos de "ruptura del orden democrático" sino también en caso de "alteración del orden constitucional".
Estas medidas irán desde las gestiones diplomáticas o visitas al país afectado para analizar la situación, hasta medidas más drásticas como la suspensión para la participación en los organismos de la OEA.