Unos 30 delegados de la OEA iniciaron ayer en Guatemala una misión de observación de la consulta del domingo sobre una reforma constitucional, informó la organización.
Entre los cambios propuestos se incluyen el reconocimiento de los derechos de la mayoría indígena maya y la modernización del ejército en una sociedad democrática.
Las reformas fueron aprobadas por el Congreso bajo los acuerdos de paz firmados en 1996 entre el gobierno y la ex guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), poniendo fin a 36 años de guerra civil.
Observadores de 13 países miembros de la Organización de los Estados Americanos se han desplazado a siete regiones de Guatemala para velar por la transparencia del proceso.
Los observadores se entrevistarán con las autoridades electorales, organizaciones políticas, representantes de la sociedad civil y de la Policía Nacional Civil (PNC).
La misión fue establecida por el secretario general de la OEA, el colombiano Cesar Gaviria, a invitación del Tribunal Supremo Electoral de Guatemala (TSE) y del gobierno del presidente Alvaro Arzú.
Unos cuatro millones de guatemaltecos están habilitados para votar sobre las reformas constitucionales, la primera consulta que se celebra en Guatemala desde que la Constitución fue reformada en 1994 en un referendo. La consulta del domingo se divide en cuatro temas: nación y derechos sociales, organismo legislativo, organismo ejecutivo y organismo judicial y administración de justicia.
Entre las reformas más importantes destacan el reconocimiento de Guatemala como una nación pluricultural y multiétnica, el reconocimiento oficial de las lenguas indígenas, la eliminación del Estado Mayor Presidencial (EMP), la posibilidad de que un civil sea nombrado ministro de Defensa y el acceso gratuito al sistema de salud.
A menos de tres días del referendo, partidarios del Sí y del No continuaron con sus campañas en un intento por reducir la alta abstención que se espera matizará la consulta.
Partidarios del Sí, entre los que se encuentran la mayoría de los partidos políticos y las organizaciones mayas, afirman que las reformas consolidarán el proceso de paz y el fortalecimiento de la sociedad civil.
Pero los partidarios del No aseguran que el triunfo de las reformas traerá la división étnica a un país de 11 millones de habitantes.
Arzú dijo el martes a la prensa local que votará por el Sí.
Según cifras de las Naciones Unidas, la abstención alcanzará el 80 por ciento.
La misión de la OEA está encabezada por el brasileño Edgardo Costa Reis, de la Unidad para la Promoción de la Democracia de la OEA.