¡Qué tristeza! Ese fue el sentimiento que me invadió cuando el "·Día De Los Santos Inocentes", el pasado 28 de diciembre, leí en un periódico de la localidad la última frase en donde desmentián una broma muy acertada para la ocasión, de que por fin, los dirigentes deportivos más conflictivos y criticados de nuestro país, decían ADIOS al pueblo panameño y a sus respectivas dirigencias.
¡Que pena!, que las primeras líneas de este escrito hayan sido como un lindo sueño, ya que me hubiese encantado que todo fuera cierto!
Con todo y mi poco tiempo en el periodismo deportivo, soy ciudadana panameña, amante del deporte y orgullosa de nuestros atletas, es por eso que, "Gracias a Dios", no tengo los ojos vendados para darme cuenta de una realidad que ha estado a flor de piel durante muchos años en Panamá.
Nuestros deportistas y la gente talentosa que tiene nuestra patria, se ven sacrificados a diario por las actuaciones irresponsables de los malos dirigentes del deporte.
A causa de todo esto, entre las pocas cosas que alabo del actual gobierno del presidente mexicano, Felipe Calderón Hinojosa, hecho comprobado durante mi estadía en México, fue la designación en las directivas deportivas, de gente que sabe del deporte, gente que sudó la camiseta de su país y sabe lo que se sufre como deportista en nuestros países latinoamericanos, como Ana Gabriela Guevara y Fernando Platas.
Ya es hora de que en PANAMÁ, los verdaderos protagonistas sean quienes dirijan el rumbo del deporte panameño, así que Weber, Alvarado y Sanchiz, ¡hagánlo realidad...!