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Ojo, pudiéramos estar ante la presencia de un jinete especial

Atreverse a pronosticar que un jinete será estrella no es tarea fácil. Se trata de una profesión difícil y que, en gran medida, depende de ...


Atreverse a pronosticar que un jinete será estrella no es tarea fácil. Se trata de una profesión difícil y que, en gran medida, depende de la disciplina, la voluntad y la determinación de cada individuo.

A la falta de estos tres requisitos, muchas figuras que se estimaban como promesas del sillín se quedaron a mitad del camino; otros ni siquiera pudieran arrancar, mientras que otro grupo llegó al pináculo del estrellato, pero su brillo fue efímero. Llegar ?a veces? es fácil, lo complicado es mantenerse.

Por estos días, hay en nuestro hipódromo un jinete que ?bajo el riesgo de que deje mal? tiene todas las cualidades para constituirse en el revelo de esas generaciones de jinetes que están en declive, tanto en el plano local como internacional.

 

En los últimos años hemos visto debutar en Panamá a buenos jinetes. Muchos de ellos se han ido del país y actualmente son frecuentes ganadores en hipódromos de todo el mundo, especialmente en la exigente y millonaria hípica estadounidense.

Sin embargo, ninguno había llamado tanto nuestra atención como José Ángel Batista, actual líder de la estadística de jinetes. Y no es porque está en la posición cimera entre los de su profesión, sino porque en él hemos visto algunas cualidades que solo se observan en los llamados a ser grandes, en los mejores.

José Ángel Batista se estrenó en el Hipódromo Presidente Remón en diciembre de 2013 y desde esa fecha a esta parte ha sido ganador frecuente.

 

Fue merecedor del premio al jinete aprendiz de 2014 y no parado.

A diferencia de lo que sucede con la mayoría de los látigos, que bajan su producción cuando pierden la condición de aprendiz y la ventaja en el descargo de libras, Batista sigue dando batalla.

No ha tenido la suerte y, aparentemente, tampoco la necesidad de ser jinete de planta de una cuadra enorme ni de montar solo caballos de primera línea. Él monta para todo el mundo y gana con cualquier caballo.

 

Lo suyo no se le puede atribuir a la suerte ni a las influencias. Este muchachito, de apenas 18 años, se les trae.

Montar caballos de carreras no es solo cuestión de encaramarse sobre los lomos del animal, guiarlo y darle de fuetazos cuando se le terminan las fuerzas. Es mucho más que eso.

Un jinete de primera línea tiene, primero, un extraordinario sentido del cálculo. Después, debe saber tratar a los animales y, finalmente, necesita ser riguroso a la hora de la verdad.

 

En José Batista se juntan todas esas cualidades para dar lugar a un jinete que está llamado a ser extraordinario.

Hay que observar su accionar sobre los caballos en la tierra derecha, el rigor y el empeño que pone para darse cuenta de que se trata de un jinete especial.

Hasta donde se sabe, es sumamente disciplinado y atiende las indicaciones. Estos son dos valores agregados que consolidan su perfil y lo ponen en el sendero adecuado.

Como dijimos al principio, hemos visto a muchas promesas quedarse en el camino por hacer un giro indebido y acelerarse demasiado. Esperamos que este no sea el caso.

Si nuestra percepción es correcta y si se le presenta la oportunidad de salir de Panamá, auguramos muchos ganadores, grandes titulares y, por supuesto, algunos millones de dólares para este jockey.

La pelota está de su lado. El camino está abierto y todo depende de él y cuán alto y le lejos quiera llegar.


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985521
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América