José María Olazábal ha vuelto a los Estados Unidos, tras un periodo agridulce en Europa, para disputar mañana el Abierto de Kemper, su primera etapa en la recta final hacia el Abierto estadounidense, segundo torneo de Grand Slam de la temporada, que se jugará en Nueva York del 13 al 16 de junio.
El golfista vasco comenzó tan bien la temporada que su trabajo hecho en el mes de mayo ha tenido poca sustancia. Este mes, en el que Olazábal obtuvo en la campaña pasada su único título (Abierto de Francia), ha sido, sin embargo, para el guipuzcoano el más irregular en cuanto a resultados.
Después de tres torneos jugados del circuito europeo, Olazábal acabó sexto en el Open francés, falló el corte del Benson and Hedges y terminó en el puesto número 71 en el Volvo PGA.
Estados Unidos abre sus puertas de nuevo al vasco. Su paso por el circuito más exigente ha sido este año brillante, con títulos y jugosas ganancias que le mantienen en la cuarta plaza de la lista de ganancias.
Olazábal toma, pues, contacto en Kemper, en donde defiende titulo Frank Lickliter. El andaluz Miguel Angel Jiménez acompañará al vasco en el próximo torneo.