EL GUARDAMETA del Bayern Múnich Oliver Kahn aceptó ayer el puesto de suplente en la selección anfitriona del Mundial, pese a su decepción por ver a Jens Lehmann convertido en titular.
"No ha sido fácil, he tenido que reflexionar y procurar no actuar movido por la emoción, sino por convicción.. He llegado a la conclusión de que lo más importante es el bien de la selección", dijo Kahn
El seleccionador Jürgen Klinsmann zanjó el dilema planteado entre Kahn y Lehmann, ambos de 36 años y ambos con aspiraciones a la titularidad, y se decantó por el meta del Arsenal.
Su decisión iba precedida por dos años de tira y afloja y levantó un revuelo con dimensiones propias de acontecimiento nacional, a 63 días de la inauguración del mundial en el estadio olímpico de Múnich, con el partido de entre Alemania y Costa Rica.
"Naturalmente es duro no lograr un objetivo por el que se ha luchado duro durante dos años", añadió Kahn, respecto a su deseo de ser el titular .
Finalmente prevaleció la convicción de que "hay que sacar la mejor conclusión posible de lo ocurrido" y de que es el momento de mostrar "grandeza" y no dejarse llevar por "cuestiones personales".
Tenía ante sí el reto de aceptar dignamente el puesto de segundo, lo que, grandezas aparte, sólo le puede reportar ventajas: es la única opción que le queda para ser campeón del mundo y encima en casa y, además, estuvo a la altura de lo que se espera de un titán.
Si las cosas salen bien estará entre los nombres del honor, incluso si no ha jugado, y si sale mal no habrá sido culpa suya.
Kahn, apodado "King Kahn" o "Titán Kahn", habló de grandeza, después de que el viernes diera a conocer su "decepción sin medida", mediante un comunicado.
Ser el número dos no será fácil para una persona acostumbrada a la primera posición
Oliver Kahn aceptó el "reto" de ser suplente
Las declaraciones del golero se dieron tres días después de la decisión a favor de Lehmann en la puerta alemana.