El estadounidense John Isner ganó ayer el partido más largo de la historia de Wimbledon al francés Nicolas Mahut por el insólito marcador de 6-4, 3-6, 6-7 (7), 7-6 (3) 70-68.
El partido que parecía no terminar nunca se jugó a lo largo de tres días y duró 11 horas y 5 minutos.
El tercer set, que superó todos los récords habidos y por haber, duró 8 horas y 11 minutos.