Las autoridades cubanas comenzaron una verdadera operación "manos limpias" que no deja de lado ni a las filas del Partido Comunista (PCC) ni a los altos responsables del sector estratégico del turismo, señalaron observadores y analistas políticos.
El celo virtuoso del régimen cubano suscita en la comunidad extranjera y en medios diplomáticos, así como en los cubanos, numerosas conjeturas sobre su eventual aplicación a miembros del Gobierno e incluso a oficiales superiores.
Unos 1.500 militantes del Partido Comunista Cubano (PCC, partido único) fueron objeto el pasado año de investigaciones disciplinarias y sanciones, anunció el miércoles el diario Granma, del partido de Gobierno.
Esto "pone en claro cómo no hay ni habrá impunidad para quienes violen la legalidad, perviertan su función pública y dejen de ser acreedores de las cualidades de un militante comunista", destacó el diario del PCC. Unas 1.159 investigaciones fueron abiertas en 1998 luego de denuncias espontáneas de la población.
Del total, 439 investigaciones estuvieron centradas en "desvíos y uso indebido de recursos estatales o presunta malversación", 247 en "descontrol económico e irregularidades y falta de exigencia administrativa", al tiempo que 170 expedientes fueron abiertos por "conducta social impropia de militantes del partido", señaló Granma.
"No nos temblará la mano" para purgar al PCC de sus malos militantes, advirtieron el mes pasado dirigentes del Partido Comunista Cubano. El PCC contaba oficialmente con 780.000 militantes (en una población total de 11 millones de habitantes) cuando se realizó su V Congreso en octubre de 1997.
A comienzos del mes, fueron responsables del sector turístico cubano los que fueron destituidos o suspendidos.
Una parte de estas destituciones fue confirmada el 10 de junio pasado por el portavoz del Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, Alejandro González, quien no obstante juzgó como una "completa exageración" y calificó de "sobredimensionados" los rumores que dan cuenta de una "campaña anticorrupción en el sector turístico en Cuba".
El vocero había afirmado por otra parte "no tener conocimiento que medidas disciplinarias hayan afectado" a oficiales superiores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
El sector turístico cubano, en fuerte crecimiento, se transformó en el salvavidas de la economía de la isla comunista, pero el efecto "corruptor" de los dólares del turismo es denunciado periódicamente por las autoridades.
Andrés Soberón Valdés, director del servicio de hoteles del grupo cubano Cubanacan, el más importante del sector, fue suspendido de sus funciones por "no ejercer el suficiente control", según un administrativo de la empresa. Por lo menos uno de sus colaboradores directos también fue sancionado, según la misma fuente.
"Medidas disciplinarias han sido tomadas estos días contra funcionarios de la empresa turística Rumbos después de indisciplinas y errores", había indicado además el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores durante su conferencia de prensa del 10 de junio. "Esos errores no son relacionados con hechos de corrupción", aseguró.
Los ejecutivos de Rumbos habrían pagado los vínculos de asociación contraídos con la agencia de viajes mexicana Cubamor, acusada por las autoridades de haber fomentado y promovido el turismo sexual en Cuba. Según fuentes del sector, el escándalo estalló luego del descubrimiento en Internet por parte de dirigentes cubanos de un catálogo de jóvenes cubanas en busca de parejas extranjeras con edades que oscilaran entre los 25 y los 50 años.
La página web en cuestión es editada por la sociedad "Cuban Affairs", con sede en Texas, que asegura estar asociada a Cubamor.
Fue en este clima enrarecido que el 28 de mayo pasado fue destituido sin miramientos el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Robaina. Interrogado por los periodistas, González desmintió formalmente los rumores que aseguraban que la esposa de Robaina, directora de Relaciones Públicas de Rumbos, también había sido despedida.
De hecho, los rumores contra Robaina y su esposa, criticando su tren y estilo de vida, sirvieron para desviar la atención de las divergencias que habrían causado la destitución del jefe de la diplomacia cubana, considerado como un "moderado", según algunos observadores.