El amanecer del pasado viernes fue diferente en el hipódromo. Muy temprano en la mañana se realizó una "operación relámpago", según lo denominó un boletín oficial.
La comunicación de la empresa dice que la "operación relámpago" se sustentó en el Reglamento de Carreras y en base a él se hicieron "pruebas de antidopaje a las personas que trabajan en las áreas de los establos".
El tiempo siempre le da la razón a quien la tiene. Cuando denunciamos hace año y medio la inacción de la administración del hipódromo en el tema, se apuraron a decir que la responsabilidad era de los dueños de caballos, quienes contratan a la mayoría del personal que labora directamente con los equinos. Se dieron cuenta de que también ellos pueden actuar.
También, dice el comunicado, que desde las 4:00 de la mañana el personal de seguridad de la empresa comenzó a solicitar el carné de identificación al personal que labora en el área de establo.
Esperaremos a ver qué nos dicen los resultados de esta "operación relámpago" y que estos se divulguen con la misma prominencia como se ha hecho con la acción realizada el viernes.
Aplaudimos la iniciativa, porque nunca es tarde cuando la dicha llega, pero tampoco nos desviemos del objetivo principal que es procurar que los avivatos no tomen ventaja en medio de este enredo.
De que puede haber contaminación y manejos poco inteligentes en ciertos establos con algunos equinos y que existe el peligro de que algunas muestras hayan sido inoculadas, accidentalmente, está dentro de lo posible, pero que se esté repitiendo la situación con tanta frecuencia, nos pone a pensar que la enfermedad seguramente no está en la manta.