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Operando el cambio a partir de la música

La Fundación Danilo Pérez y el Festival del Jazz están logrando resultados, en términos de descubrir talentos y el entusiasmo entre los jóvenes que tienen interés y vocación por la música, mucho más grandes que los que puede afrontar.


El pianista Danilo Pérez no solo se preocupa por mantener su nivel de ejecución por lo alto. También se ocupa de estar en buena forma física y mientras estaba en esa faena sufrió una lesión que lo obligó a postergar su retorno a EE.UU., contratiempo que lo dejó con una plantilla ortopédica en una de sus piernas y lo obligó a desplazarse con el apoyo de un par de muletas.

De esa manera es como recientemente encontramos al “Cholo” Pérez en un reposo obligado, pero no se engañen; en su estado de convalecencia, acompañado de una computadora, seguía conectado a sus funciones, proyectos y responsabilidades profesionales. Es que ese hombre no para, como tampoco paran las actividades de la fundación que lleva su nombre.

 

Así supimos que desde mediados del mes de junio, aprovechando el periodo de vacaciones de los estudiantes panameños que están becados en escuelas y universidades de Estados Unidos por la Fundación Danilo Pérez, se lleva adelante el programa Educación Primero, que tiene sus pilares en la capacitación que los beneficiados con las becas aportan a jóvenes de diferentes niveles sociales y musicales procedentes de escuelas y comunidades de la ciudad capital.

“Es una forma de que regresen y enseñen lo que aprendieron”, explica Pérez al tiempo que anota que si bien es cierto que el Festival de Jazz de Panamá es uno de los eventos más conocidos de la Fundación, éste tiene como objeto recaudar fondos para financiar el resto de los programas de la entidad, entre ellos Educación Primero, que brilla con luz propia, aunque existen otros programas como el de Mentores, el de Voluntarios, el de Investigación Musical, Junglewood, Videoteca y Museo, además de las becas de Instrumento y de Estudios musicales.

Gracias a Educación Primero ahora se puede ir cualquier día, entre junio y julio de cada año, a la Fundación Danilo Pérez en donde seguramente nos encontraremos a la mayoría de los becados compartiendo experiencias y habilidades con un grupo heterogéneo, en medio del cual se ven niños procedentes de “áreas (barrios) muy difíciles”, abrazados de un instrumento musical, ocupados en mantener el compás y alejados de las distracciones de su entorno barrial, lo cual ya es una ganancia, asegura el fundador del “Panama Jazz Festival”.

 

“Aquí se usa la música como mecanismo de cambio; enseñándoles responsabilidad, respeto y otros valores”, destaca el músico panameño radicado en Boston.

Como anotamos antes ni Danilo Pérez ni la Fundación paran, como tampoco sucede con los cursos que duran desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde, incluyendo los ensayos, lo cual mantiene ocupados a los participantes, todo celosamente cuidado por los ojos de Patricia, la esposa de Danilo Pérez.

Del curso participan fundamentalmente los que tienen cierta base y, tras inscribirse, se les hace una audición sin importar el nivel, lo cual implica que van desde los más avanzado hasta lo más básico.

 

Las clases incluyen cursos de musicología, terapia musical, armonía, de instrumento, solfeo, además de que se refuerzan temas para que puedan prepararse mejor y hagan una mejor audición en el Festival de Jazz. También se dictan clases grupales, de composición e improvisación.

El valor de esta iniciativa es que antes se hacía de forma individual, ahora es diferente y esto permite que cuando van a audicionar en el Festival, para optar por una beca, tengan más posibilidades.

Otros programas como Por la música, que consiste en un seminario que dura un día, en el que se exploran temas musicales distintos como: relaciones del Jazz con la música clásica, ética y música y filosofía de la música, que se realiza en marzo, y el seminario para profesionales con el INAC, que incluye temas como historia de la música, músicoterapia e investigaciones para profesores de música, forman parte de esta dinámica.

 

Mientras que el programa Infantil, dirigido a niños de cuatro a catorce años, sirve para transmitirles conocimientos sobre los ritmos y danzas de distintas culturas y para que finalmente hagan una presentación el Festival de Jazz que se realiza en enero de cada año.

Respaldo.Aunque hay mucho por hacer, Danilo Pérez dice sentirse contento con el apoyo de la empresa privada, el Gobierno y el voluntariado y señala que “el reto ahora es lograr más financiamiento para que esta experiencia, que ya tiene resultados, se convierta en un modelo.

“Se necesita de apoyo más fuerte para lograr resultados masivos. Estamos dando resultados mucho más grandes de lo que como fundación podemos hacerle frente. Pienso que este año ya hemos encauzado la parte administrativa y la asistencia a la dirección educativa, tenemos voluntarios, es decir, que ya hay departamentos que están funcionando, básicamente tenemos que buscar la manera de garantizar ese funcionamiento”, amplió el también profesor de música.

“Una de las cosas que me llena es ver a un niño procedente de barrios problemáticos cuando conoce la fundación y cambia. Inmediatamente se ve el cambio. Los padres nos los traen desesperados diciendo que no le hacen caso a nadie y en una o dos semanas, cambian y después se les ve acercándose a nosotros para saber cuándo serán las nuevas actividades, se entusiasman y eso a nosotros nos estimula mucho”, confesó el “Cholo” Pérez.

Opinión.El pianista, quien es uno de los máximos exponentes de la música y la cultura en Panamá, aprovechó la oportunidad para exponer su punto de vista sobre la posibilidad de fusionar el Instituto Nacional de Cultura con la Autoridad de Turismo de Panamá.

“A mí me parece que no sería una buena idea. Tú no te puedes unir a algo o entregar, cuando no estás claro contigo mismo sobre lo que quieres. Yo pienso que hay que darle un giro al INAC, darle más ayuda.

Habría que crear un colectivo de grupos que no dependan de los giros políticos que da el país. Que la cultura no sea política. Es importante que antes que se haga cualquier tipo de fusión, el Gobierno tenga claro el potencial de la cultura en el desarrollo del país, para resolver el problema de la delincuencia y todos los problemas que se hablan. Hablan de la música y las artes como una cosa extra, lo que hay que hacer es darle el espacio que se merece; no hay otra manera”, sostiene.

Pérez asegura que hay ejemplos claros en otros países donde se han resuelto temas serios a través de la cultura.

“No es fusionar por fusionar. Si no ver que la cultura necesita un espacio más grande. Las grandes potencias no serían nada sin cultura; no podemos aspirar a ser un país de primer mundo sin cultura”.


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447868
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América