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Orgullo panameño


"Alcanzamos por fin la victoria, en el campo feliz de la unión". El campo de batalla del Tiburcio Carías Andino, se convirtió en el principal testigo de la mayor proeza y primer gran título del balompié panameño. La noche del 1 de febrero de 2009 quedará resaltada, y con letras mayúsculas, como la más importante, emotiva y apasionadamente vivida por todo el pueblo panameño, volcado a favor de la siempre y única selección nacional, el orgullo de todos.

Sin complejos, temores o dudas, este grupo de jugadores llegó a superar y a acallar todas las críticas en su contra; algunas mal intencionadas y otras con el fundamento de que se podría mejorar, a pesar de las marcadas e irremediables limitaciones, tanto en lo individual como colectivo. Y a medida que el torneo avanzaba, se supo y pudo afrontar partido a partido con el carácter que solo pueden transmitir los equipos ganadores, tanto dentro y fuera de la cancha.

Lo esperado por muchos años fue justamente logrado. Dentro de una premisa clara, en la que la determinación de grupo jugó de principio a fin un factor fundamental camino al éxito. Ya anteriormente habíamos estado cerca de la "gloria": Copa de Oro y Copa de Naciones. Pero en ambas, el destino nos jugó un factor en contra, perdiendo las dos finales de la misma manera que logramos la consecución de nuestro primer título. Los penales ahora sí se convirtieron en nuestros mayores aliados.

 

Sin fallar ninguna de las ejecuciones; los nuestros dejaron sin tiempo a la reacción y el lamento a un equipo "tico" que terminó reconociendo la superioridad canalera, y entregando su corona del mejor del área. Con orden, aplicación y fundamento se logró lo que tanto se había deseado por muchos años. El sufrimiento se convertía en satisfacción y la angustia en una realidad que para muchos era impensable; ser el gran campeón, por encima de Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica.

Hoy a pesar de que estamos fuera del Mundial, nadie? pero nadie podrá desmentir u ocultar que mi país está en la cúspide; en el sitial que por momentos se dudó que podríamos alcanzar, y que hoy es reflejo inminente de un trabajo, cuyos gestores, quizás no sean reconocidos dentro de una sociedad deportiva olvidadiza e injusta por momentos.

Pero fuera del pasado gestor y formador, hoy se encuentran un grupo de jugadores, que sin llegar a tener el perfil de los Blas, Tejada, Baloy, Garcés o Escobar, han podido darnos la mayor alegría, dentro de tantos sinsabores; en los que el lamento se convirtió, en este último periodo, en acompañante permanente y fiel.

 

Orgullosos nos sentimos todos de ser panameño. Orgullosos de haber gozado con el despliegue y la mentalidad siempre ganadora de una selección, ciertamente con un panorama, algo rodeado de humildad, pero con la única y trazada misión de llenarnos de un elemento que nunca se podrá perder: la confianza al equipo de todos; la máxima expresión del orgullo nacional.


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329042
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América