El asilado ex general paraguayo Lino César Oviedo llegó ayer al aeropuerto de Ushuaia, capital de la austral Tierra del Fuego, para luego dirigirse al paraje de la isla donde el gobierno argentino le fijó residencia. El jefe de la Agrupación 16 de la Gendarmería Nacional (policía de fronteras), Alberto Bellocchio, informó a la prensa que el reactor de la Fuerza Aérea Argentina que condujo a Oviedo, su esposa y amigos, aterrizó en Ushuaia, a 3.200 kilómetros al sur de Buenos Aires, para evitar posibles manifestaciones de repudio.
El alcalde de Río Grande, Jorge Colazo, de la Alianza opositora, había anticipado que organizaría demostraciones de repudio a Oviedo.
El alcalde dijo lamentar que "a Tierra del Fuego se la conozca en el mundo por este personaje y no por sus bellezas naturales". Luego calificó de "sinvergüenza" al gobernador provincial José Estabillo, por haber accedido al traslado del militar paraguayo a este distrito. "Estabillo aceptó a Oviedo a cambio de un crédito de 20 millones de dólares que le otorgará el gobierno del presidente Carlos Menem", agregó. Oviedo y sus acompañantes seguirán luego por tierra hasta la estancia Rivadavia, a 130 kilómetros de Río Negro, donde el gobierno le ordenó residir.
En la mañana de ayer, numerosos periodistas y fotógrafos que aguardaron en la proximidad de la base aérea de El Palomar, a 35 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, vieron llegar cuatro automóviles con Oviedo y sus acompañantes desde el vecino municipio de Moreno.
El secretario de seguridad Miguel Angel Toma dijo a la prensa que Oviedo está acompañado por su esposa, por su abogado argentino Federico Pinto Kramer y por varios amigos. Todos ellos retornarán a Buenos Aires en el mismo avión.
Radio del Plata informó en la mañana de ayer que a fin de evitar el asedio periodístico, la policía había montado una operación de distracción sobre la partida de Oviedo, colocando un avión en el Aeroparque metropolitano. Hace una semana, el gobierno argentino resolvió que Oviedo residiera en adelante en Tierra del Fuego, lo más alejado posible del Paraguay, tras vulnerar sus obligaciones de asilado al formular declaraciones políticas al matutino La Nación.
La presencia de Oviedo en la Argentina había generado protestas del gobierno paraguayo y un formal pedido de extradición, que fue rechazado por el presidente Carlos Menem, sin dar intervención a la justicia.