El delantero inglés Michael Owen se calzó ayer las botas de fútbol, por primera vez desde que se rompiese un hueso del pie derecho, el pasado 31 de diciembre de 2005, y completó un suave entrenamiento junto al fisioterapeuta del Newcastle.
Owen, de 26 años, se fracturó el quinto metatarsiano y, tras implantársele una placa metálica, esperaba que su recuperación durase entre ocho y diez semanas, pero complicaciones posteriores le obligaron a pasar por el quirófano, de nuevo, en marzo.
Ayer, volvió a entrenarse bajo la supervisión del fisioterapeuta del Newclastle, Derek Wright.
El técnico de las "urracas", Glenn Roeder, se mostró confiado en que el ex delantero del Real Madrid "juegue antes de que concluya la temporada".
"Michael se puso las botas y hizo una suave carrera con sus compañeros. Tuvo muy poco trabajo con balón, pero después de la sesión estaba muy feliz", añadió.
La lesión de Owen ha sido una de las preocupaciones del técnico de los "pross", el sueco Sven-Goran Eriksson, que debe anunciar la relación de convocados para el Mundial el 15 de mayo.