"Hay palabras metálicas que si caen desde cierta altura pueden matar a una persona".
A propósito de tres eufemismos panameños.
La profesora Rosalina Romero las llamó, acertadamente, disfraces.
Se trata de tres palabras (asunto, cosa y cuestión), que en Panamá solemos emplear entre amigos, familiares o conocidos cuando hemos entrado en una relación de deudores y acreedores.
Los eufemismos se emplean para manifestar "suave o decorosamente ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante". En el caso de las deudas (chicas o grandes), por cortesía del acreedor, y también por el decoro del deudor, en Panamá solemos evitar las palabras tabúes, en este caso: plata, dinero, deuda.
Y en su lugar, en reuniones familiares, en puestos de trabajo, en medio de un grupo de personas, escuchamos de pronto que una persona le dice a otra, tratando de disimular hasta lo indecible: "Acuérdate de darme el asunto".
En ocasiones, para hacerlo menos traumático, hasta se usa el diminutivo: "No se te vaya a olvidar el asuntito".
Los bancos y las entidades financieras en general, sin embargo, no se andan por las ramas y llaman al pan pan y al vino vino.
Nunca lo llamará una oficial de cobros para decirle que "se acuerde de la cuestión que les debe". Claro: Usted tiene dos mensualidades atrasadas por la suma de…
Secreto a voces
Hablar en clave no es táctica sólo de espías.
"Oiga, ahora paso allá por la cuestión". Rápido, conciso y en el tono de voz más bajo posible. Todo eso le agrega elementos significativos (de la Pragmática) a una conversación cuyo núcleo es la palabra "cuestión".
Socialmente, "pedir dinero prestado" es una acción "desprestigiosa". Hacerlo en público está asociado a elementos negativos como carencia, deficiencia, ineficacia, escasez, necesidad, dependencia, inestabilidad, malas prácticas administrativas, etc.
Por eso, el paso de "pedir" exige privacidad, discreción, reserva.
Y el otro paso, el de "recibir lo solicitado" o más bien "acordar el cómo, cuándo y dónde", es el que se disfraza con los eufemismos cuestión, cosa y asunto.
Palabrearse
Dicen nuestros campesinos que un asunto está palabreado cuando, adelantado en gran parte (aunque no de manera concluyente), ambas partes llegan al conocimiento de un tema.
Para poder decirle a otra persona "ahora paso por la cosa o por la cuestión o por el asunto", obviamente debieron haberse palabreado antes, es decir, haberse puesto de acuerdo o haber tratado el tema.
En otros contextos
Estos tres eufemismos también se emplean cuando la intención del hablante es ocultar una acción o una palabra que implica un desprestigio social o un hecho que le causa rubor, vergüenza o sonrojo a él o a su interlocutor.
"Ya te compré la cosa. Ahora te explico cómo es el asunto".
Este podría ser, hipotéticamente, el discurso de una persona que le conversa a una adolescente acerca de la compra de un medicamento abortivo, por ejemplo. O de un joven que trata de decirle a otro, en medio de muchas personas, que ya consiguió la droga.
Sin embargo, en muchísimos otros casos, puede que se trate simplemente de un tema sin ninguna implicación de riesgo o rechazo social, y que de lo único que se trate sea de no revelar algo que sólo les interesa a las personas implicadas en la conversación.
Es decir, "Ya te compré la cosa. Ahora te explico cómo es el asunto", puede significar, simplemente, "Ya te compré la pieza, ahora te explico cómo se coloca".