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Paco, Enrique, las letras


Dos hechos destacaron en la vida cultural panameña de esta semana. En primer lugar, el lunes 5 de julio, en Exedra Books, se presentó “La herramienta más usada”, nuevo libro de Francisco Moreno Mejías. Paco, como generalmente lo conocemos, es un extremeño que hace muchos años decidió abrazar esta tierra por amor a una hija del Istmo, y acá echó raíces. En el último bienio nos ha dado otros dos títulos: una novela (“La piedra de Rosita”, 2008) y un libro de relatos (“Ocurrencias”, 2009), sin contar los aportes en diarios y revistas, centrados en el tema de la literatura o del lenguaje. “Día D” ha visto parte de esos aportes.

En esta ocasión, y por la amistad que nos une, Paco me pidió presentar la obra. Resumiendo, dije que el libro, si bien parece un diccionario, en realidad es la libreta de apuntes del autor, siempre en uso, con lo que nos permite asistir a sus muchos desvelos en torno a los asuntos del lenguaje oral y escrito. Aunque pudiera esperarse tal cosa, no se trata de un texto con admoniciones sobre el buen decir o el buen redactar, mucho menos un compendio de normas lingüísticas escritas por un profesor sermoneador (Paco inicia el libro avisándonos que carece de formación académica sobre el particular, y uno se siente tentado a creer que bromea).

Pocas veces puede alguien encontrar un libro que recoja aspectos sobre el desarrollo del idioma, su dispersión y su salud actual, que incluya comentarios sobre su empleo en ambos lados del Atlántico, que indague sobre formas de expresión en áreas donde es lengua oficial o donde resulta voz de minorías, que repase los usos locales panameños, que se preocupe por los constantes errores que se escuchan a través de los medios de comunicación, basando todo en un trasfondo humorístico que aporta amenidad a un libro que puede leerse como novela. Loable esfuerzo y dignos resultados; un texto que todos deberíamos leer.

 

Por otro lado, el martes 6, en el teatro Anita Villalaz, con el auspicio de la Universidad Tecnológica, el Instituto Nacional de Cultura y varias entidades más, se inauguró el Congreso Internacional en torno a los 50 años de escritura de Enrique Jaramillo Levi, evento que en tres días congregó un importante número de escritores y ensayistas del patio y de afuera. Justo homenaje a quien ha dedicado toda una vida al estudio de nuestras letras, ha abierto caminos para muchísimos escritores y ha realizado sus propios y fundamentales aportes a la literatura nacional.

Si Rodrigo Miró ubicó, organizó, valoró y publicó el corpus de la literatura panameña hasta el atardecer del siglo veinte, Enrique Jaramillo, sin duda alguna, pésele a quien le pese, ha hecho lo mismo, enfocándose en el último tramo del siglo veinte y lo que va del presente, dándole forma y contextura a una Patria de Las Letras nueva, vigorosa, fértil, en la que podemos reconocernos ufanos para desmentir a los profetas de la hecatombe, que solo atinan a ver baldones en un Panamá que se gana a pulso cada conquista, incluidas las del ámbito cultural.

También escritor, cultor obsesivo de los rasgos fantásticos y metaficcionales del cuento breve, dueño de casi tantos títulos publicados como años de labor tiene, el peso histórico y más trascendental de su labor se encuentra sin duda en el sinnúmero de oportunidades que ha abierto a nuevos escritores, y en las ventanas editoriales que diseñó para ventilar nuestras letras contemporáneas, vistiéndolas ahora para el sol de mañana. Desde esta columna, prez a tu labor, Enrique.

 

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577082
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América