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Pacto entre Ejército y paramilitares, Amnistía


Los cruentos combates en los que murieron al menos 68 personas en el norte de Colombia esta semana evidenciaron estrechos nexos entre paramilitares de ultraderecha y el ejército, denunció ayer Amnistía Internacional.
El ejército reconoció el miércoles que 35 soldados murieron el martes en el departamento de Córdoba cuando intentaban perseguir a rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que habían chocado con un escuadrón paramilitar.
"El aparente hecho de que el ejército siempre tiende a aparecer cuando las FARC u otro grupo armado de oposición está combatiendo a los paramilitares (...) parece otra vez poner de relieve la estrecha relación entre las fuerzas de seguridad y los paramilitares", dijo a Reuters telefónicamente Carlos Salinas, de Amnistía Internacional.
En la región de los combates las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), dirigidas por el temido Carlos Castaño, tienen su cuartel general, según fuentes de seguridad.
Unos 500 rebeldes de las FARC lanzaron una ofensiva para atacar el cuartel el lunes, y el martes el ejército ingresó a la zona pero sufrió el peor revés en lo que va del año.
Las FARC a través de ANNCOL, su órgano de propaganda en la Internet, aseguró que el "ejército se apresuró" para salvar a los paramilitares. "El ejército no solamente sufrió una de las peores derrotas militares (...) sino también sufrió una derrota política de ser desenmascarado públicamente por ser la salvavidas de los llamados paramilitares", agregó.
No es la primera vez que se denuncia nexos de militares con los temidos escuadrones paramilitares de ultraderecha, acusados de cometer las mayores violaciones a los derechos humanos en el país.
Organizaciones de defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado que los paramilitares cuentan con el apoyo directo o implícito de un amplio sector de las fuerzas militares.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos dijo en febrero en su informe sobre derechos humanos en Colombia que "en algunos lugares el ejército (...) toleró y colaboró con grupos paramilitares.
En diciembre las FARC lanzaron una ofensiva similar en la misma región y mataron a unos 30 campesinos, la mayoría de los cuales fueron decapitados. El grupo rebelde, considerado por Estados Unidos como una amenaza para la seguridad regional, denunció que el ejército ingresó en esa ocasión a la zona y en un helicóptero sacó a Castaño, quien había resultado herido. Las fuerzas militares de Colombia niegan que exista una política institucional de apoyo a los paramilitares, aunque han admitido casos individuales de oficiales, algunos de los cuales afrontan procesos criminales.
El presidente Andrés Pastrana también ha negado que esa sea una política gubernamental y públicamente ha ordenado perseguir a los grupos ilegales de paramilitares armados.
A mediados de enero las FARC suspendieron el incipiente proceso de paz con el gobierno y exigieron al Ejecutivo acciones ofensivas contra los paramilitares.
Las fuerzas militares lanzaron en marzo una infructuosa ofensiva en la región controlada por los paramilitares tratando de ubicar su campamento principal y capturar a su máximo líder.
El comandante de la primera división del ejército negó que sus tropas hubieran ingresado a la zona para proteger a los paramilitares y afirmó que tenían la misión de combatir a los dos grupos que estaban en conflicto. Mientras tanto, el Partido Comunista Colombiano, aliado político de la guerrilla, aseguró en un comunicado que no es fácil comprender que las FARC haya atacado a los paramilitares y que el mayor número de bajas sean soldados del ejército.
"Son (ejército y paramilitares) la misma perra con distinto lazo", afirmó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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