Clemente Martínez cruzó selvas ignotas y ríos caudalosos para llegar hasta la localidad colombiana de Los Pozos (al sur del país) y presentar lo que describió como la grave consecuencia de las fumigaciones de los cultivos de coca, la materia prima de la cocaína: su hija enferma.
"Aquí tiene, mi señor, ésta es la maravillosa decisión de Estados Unidos de combatir el narcotráfico con herbicidas proscritos por ellos mismos, pero muy útiles para dañarlo todo, hasta la vida, en los países pobres", ironizó Martínez, tomando del brazo a su hija.
El labriego pidió explícitamente a la