El "Plan Colombia", un ambicioso programa del Gobierno colombiano para combatir al narcotráfico, apuntalar la democracia, lograr un desarrollo alternativo en zonas de cultivo ilegal y reforzar las instituciones y los derechos humanos, no convence y más bien atemoriza a los vecinos.
El desarrollo del Plan y sus eventuales efectos nocivos, que pueden ir desde "la extensión del conflicto colombiano hacia una guerra en la región", hacen temer a Ecuador, Venezuela, Perú, Brasil e incluso a Panamá.
Esos vecinos han expresado en algún momento su inquietud de que el conflicto armado colombiano, el país más violento de la región, con una media de 30.000 muertes anuales por causa de la violencia generalizada, se extienda más allá de sus propias fronteras.
El pasado 19 de agosto la propia secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, concluyó en Ecuador una gira de cinco días por varios países de Suramérica, en un intento por conseguir apoyo al Plan Colombia.
Estados Unidos aportó 1.300 millones de dólares de los 7.500 que cuesta el Plan Colombia y el Gobierno del presidente Andrés Pastrana aspira conseguir otras sumas en Europa y en Japón.
El ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Guillermo Fernández de Soto, se ha referido en las últimas semanas a los temores expresados por distintos Gobiernos de la región.
"El Gobierno de Colombia lo que ha venido haciendo es buscar la mejor solución a un problema que no es exclusivamente nuestro, que es de responsabilidad compartida de la comunidad internacional y que, más que las críticas, lo que se impone es la cooperación internacional", dijo el canciller colombiano.
"Ojalá que los países vecinos controlen sus fronteras y ojalá que nos ayuden a que no haya tránsito de armas, de municiones y de dinamita, que ayuden a controlar las fronteras para que la insurgencia no se pase a territorios vecinos", expresó Fernández de Soto.
La semana pasada, también, el canciller brasileño, Luis Felipe Lampreia, ratificó que su país "no participará" en una operación internacional, aunque coincide en los esfuerzos que el Gobierno colombiano hace contra la droga y por la paz interna.