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Palabras en sala de espera (I)

“¿Qué te has hecho? ¡Te he buscado y no te hallé!”. Rubén Darío.


Vuelvo a la necesaria explicación: la existencia (y la validez) de una palabra no depende ni mucho menos, de que esté registrada en el Diccionario, pues este respetable código (hechura humana) va siempre a la zaga de la lengua viva, la de todos los días.

¿Cuántas veces hemos buscado en el Diccionario una palabra de lo más común y extendida ampliamente entre los hablantes y nos encontramos con la sorpresa de que no está?

¿Qué significa esto? ¿No existe esa palabra?

 

En absoluto.

La puesta al día

Ponerse al día con el léxico actual es una carrera dispareja si se quiere porque la lengua viva le lleva gran gabela a los diccionarios (más bien a los lexicógrafos) que siempre van detrás.

 

Por considerarlo de interés, ofrezco a los lectores una lista de palabras que están en el uso, pero a las que el Diccionario Académico no les ha dado cabida aún.

Sirva como ejemplo, el hecho de que un término de tanto uso y difusión como “privacidad” entró por primera vez al Diccionario en la edición de 2001. Y “narcotraficante” se registró en 1989 y luego en las sucesivas ediciones de 1992 y 2001.

Pero queda claro que el Diccionario no inventa las palabras ni las acepciones, aunque sí parece obviarlas muchas veces, sobre todo cuando se trata de ausencias notorias como la de “salsero” en su acepción de “persona aficionada a la música salsa” o “persona que baila o canta [música] salsa”, sentido que no está en la versión de papel del Diccionario, pero que ya aparece como un adelanto en la versión en línea.

 

Sin embargo, si las ausencias de “palabras” fueran efectivamente exclusiones de “realidades”, ¿qué hubiese sido de Celia Cruz, de Rubén Blades, de Oscar de León, de Ismael Rivera, Héctor Lavoe, etc.?

“Salsero” corrió con mejor suerte que “merenguero”, que no está. Pero la realidad es que a Wilfrido Vargas, a Olga Tañón y a Sergio Vargas los conocemos como “merengueros”.

Palabras en busca de asilo

 

1.a cabalidad. Efectivamente, no está en el Diccionario. Nunca ha estado desde la lejana y primera edición de 1726. Se registra, en cambio, “cabalmente”. Sin embargo, de los 203 casos que registra el banco de datos de la Real Academia (al 18 de junio de 2009), uno destaca por la autoridad y la propiedad de quien la emplea: Mario Vargas Llosa, La fiesta del Chivo. “Que pretendía adelantar la muerte del Padre de la Patria Nueva, lo supo a cabalidadcuando trajo desde Barcelona a una eminencia”. Otro grande, José Lezama Lima, también la empleó en 1977, en su novela Oppiano Licario. “Realizó a cabalidadel ideal paulino en la cópula, me dijo que ya tú le habías sembrado la semilla”. Y otro más a favor de la locución. El director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, el poeta Jorge Eduardo Arellano. “La documentación conservada demuestra a cabalidad, al igual que el unánime testimonio de sus contemporáneos, que todos ellos fueron marcados por un definido estilo de gobierno...”

2. corregiduría, distrital, distritorial, alcaldicio. Referidas a la autoridad local o a divisiones políticas, estas cuatro palabras, de uso común en Panamá, no aparecen en el DRAE. Nunca han estado. Sin embargo, los usos en Internet son abundantes. El banco de datos de la RAE registra solo dos casos de la palabra corregiduría (y ambos son de Panamá), también sólo dos de “distritorial” (Panamá), pero 114 de “distrital” (en países como Venezuela, Colombia, Guatemala, República Dominicana, Argentina, Perú y Ecuador). Ya sabemos de sobra que en Panamá la empleamos. Como sabemos también de nuestros decretos alcaldiciosy de nuestras administraciones, disposiciones o elecciones alcaldicias.

3. notariar. De este verbo no da razón el DRAE. El banco de datos registra solamente dos casos (uno en Venezuela y el otro en España). En Panamá es abundantemente empleado, sobre todo en procesos legales. El DRAE registra “legitimación notarial”, que define como “Acto por el que un notario da fe del contenido de un documento o de la autenticidad de una firma”. En Panamá, no empleamos esta forma. El Gobierno Nacional informa en su sitio de Internet Panamá Tramita: “La solicitud debe ser presentada por el propietario o representante legal, si no viene personalmente, debe notariarla firma; si es por abogado, debe venir con poder notariado”.

4. lavamático. Esta es palabra exclusivamente panameña. La empleamos con abundancia. En otros países la desconocen y la equiparan al uso local: tintorería, que para nosotros es otra cosa, además de ser palabra que no empleamos.


fecha edicion
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438079
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América